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jueves

RECORDAR ES VIVIR

Hermoso y puro es este testimonio de la joven bolivarense Yelice Rendón, quien a través de sus sentimientos, plasma una sensación de vida que no es la deseada, pero es inherente a la misma.
Vaya esta muestra de amor y melancolía a todas aquellas personas que sientan que la fe se esfumó en un día similar, pero que con el transcurrir del tiempo han notado, que pudieron exaltar más a ese ser, tal cual como quieren, tal cual como merecía.
Acompañe su lectura con "Ángel" interpretada por el mexicano Cristian Castro
Y cerré mis ojos pensando que sería una noche como cualquier otra, con un poco de frío, en la que recuerdo lo que hice durante todo el día, lo bueno, lo no tan bueno, tomando nota de los detalles más importantes para aprender de ellos, para ser mejor persona al día siguiente.

Me comunico con Dios, eso no puede faltar antes de dormir, le cuento sobre mi vida, bueno, un pequeño resumen, porque si no, no dormiría en toda la noche, le comento sobre pequeños acontecimientos que me molestan, le digo que me ayude a ser más humilde cada día, le doy gracias por todo lo que me ha otorgado en la vida y finalmente, le pido, le pido con devoción porque tengo la convicción de que Él puede hacer todos los buenos deseos posibles.

Continúo hablando con ÉL hasta que siento que mi cuerpo se aleja de la realidad y finalmente me encuentro en un mundo lleno de fantasías; finalmente me he dormido.

Creo que esa noche no soñé nada, no lo recuerdo muy bien, solo sé que desperté muy temprano, aun estaba obscuro cuando lo hice, y en el instante en el que abrí mis ojos, sabía que había pasado lo que tanto temía, ya no me envolvía el frío de la noche, ahora sentía otro tipo de frío, uno que no se puede describir con facilidad, uno que te detiene el corazón por un instante y luego te lo acelera, ese que te quita la respiración y te inspira temor.

Sí, en ese momento lo supe, y una lágrima recorrió mi rostro, la misma lágrima que brota en este instante de mis ojos. Y es increíble como en menos de un segundo te pasan por la mente una centella de recuerdos vividos con alguien especial, y se te encoje el corazón con el hecho de pensar que ya no habrá nuevos recuerdos, que ahora toca atesorar los ya vividos.

Y salió el sol, pero ese día para mí siempre estuvo arropado por la noche, la obscuridad y el frío, pero continué como si no comprendiera lo que pasaba, igual que ahora continuo, con la diferencia que ahora vivo en la realidad, pisando firme y con mas sol en mis días e incluso en mis noches, sí, a veces siento la misma lagrima de aquel día, la quito de mi rostro suavemente con mis manos y sonrío, porque esa lagrima es producto de los recuerdos, y bien dicen que recordar en vivir.

Por eso cada vez que llegas a mi mente me invade la tristeza, porque recuerdo todo lo que significabas en vida para mí; pero también la alegría, porque revivo todos los segundos que estuviste conmigo, a mi lado, cuando eras tú quien secaba mis lagrimas, quien curaba mis heridas, quien me quitaba el frío, quien me decía por donde caminar para no caer, quien me protegía, quien me daba amor. Ahora tu recuerdo vive en mí.

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