lunes

Ojos color de miel

Dibujo tu silueta en las sombras de la noche, en esta ineluctable soledad donde mi mente no te aparta ni un instante.

En esta febril noche de pasos lánguidos, de abrir y cerrar puertas, de voces que nada me dicen, porque oigo en mi ser, cada palabra que compartí contigo.

¿Qué le sucede a La Luna, que me trae tu recuerdo?...

En este vacío de mi habitación donde sólo se escucha el letal sonido del reloj matando la noche, te pienso; sé que no eres t
ú, sólo es esta rara inquietud de querer verte un día más, entera, plena, dichosa.


Miento, un día no, el resto de mi existencia, sin pausas; al despertar lo primero que vea sean tus ojos que me simpatizan el alma y antes de dormir, tus ojos que me vaticinan un dormir bello, a tu lado.

Dibujo tu silueta con la torpeza de mi mente, en este confuso sue
ño que te vuelve lenta y tibia, graciosa y bella. Vida y muerte.

Te dudo un instante y entonces, sólo tus ojos color miel aparecen en este paraje nocturno y solitario que es mi mente y tengo la certeza de que me miras con esa sencillez de tu ser; esa luz que comienza a atormentar mis noches, que me roba el juicio y altera mi sangre, mi alma noct
ámbula que te busca.

¿Qué le sucede a La Luna, que refleja tu mirada, destila en mi ser el sabor de tus ojos color miel y me trae tu recuerdo?....

Te vuelve callada, hermosa, frágil. En este silencio, en este instante donde te pienso y no te encuentro, solo cierro los ojos y me acuesto a sentirte, única manera de no morir de amor.

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