miércoles

Mis pensamientos de amor (4)

Nunca ha existido mujer que me quiera y ame, pero no por ello, dejaré de querer el querer amar. Dedico esta semana a materializar de manera escrita y muy suelta lo que siento, deseo y anhelo decirle y materializarle a un amor que no sé si llegue a mi vida. Pensamientos sueltos.

Mi alma estaba desierta y tú la poblaste con el más tierno oasis del Universo. Por ti, en mi alma cantan las flores, los frutos murmuran himnos sublimes, y los pájaros me arrullan entonando plegarias de amor.

He percibido una unión inefable contigo y nuestro amor, que es místico. Sentí la revelación y, hasta en el dolor, por ti me siento fortalecido. Eso hace inmensa mi deuda de gratitud contigo, amor sublime. El misterio de tu amor me ha sido revelado. ¡Te amé, te amo y te amaré!

Si se extinguiera mi fascinación por ti, y yo dejase de amarte, quererte y desearte, se inscribiría un epitafio en el cielo Universal: Mi amor no ha muerto, sólo reposa, y porque es eterno espera el renacimiento.

En mi alma y mi cuerpo percibo el sublime concierto de una orquesta que me arrulla y me refugia. Aunque por tu ausencia temporal alguna nota desafine, no dejo de oír y sentir la música. Y porque existes, la luz y las flores, los colores y las aves, y cada detalle hermoso del Universo, son instrumentos afinados por tu existencia y nuestro amor.

En mi alma y mi cuerpo percibo el sublime concierto de una orquesta que me arrulla y me refugia. Aunque por tu ausencia temporal alguna nota desafine, no dejo de oír y sentir la música. Y porque existes, la luz y las flores, los colores y las aves, y cada detalle hermoso del Universo, son instrumentos afinados por tu existencia y nuestro amor.

Tu monumental existencia y tu presencia sublime en el Universo, me convocan todos los sentires y placeres terrenales, divinos y universales. Cual diosa excelsa, mi Gaviota Dorada, inmarcesible, te proyectas en el cosmos y se configura en ti todo lo grandioso y sencillo, con tu piel, con tu alma, con tu presencia tangible, con tu áurea incorpórea, ¡con tu amor!, y lo mágico se configura en tu esencia que es donde cobra sentido máximo, la gloria, el honor y la virtud de ser mujer; la causa de todos mis efectos delirantes, ¡ y de mi máximo amor!

Mi devoción por ti se expande hacia el pasado remoto buscando en cuál época del Universo llegaste a mí; hacia el presente infinito, para convocar tu sublime ternura, y hacia el futuro para eternizar nuestro amor.

Este sentimiento que compartimos es místico. Lo sé porque percibimos el mismo dolor, y nos refugiamos y encontramos consuelo y plenitud por encima de toda contrariedad, en el amor, que nunca había sido tan grande hasta que nos amamos.

Amarnos es una acción sublime, un derecho, un deber, un mandato.

Fue tan mística la ternura que sembraste en mí, que brotó como amor mágico. Por eso cuando estoy a punto de ahogarme, llega el aire de tu aliento, me oxigena el cuerpo y me refugia el alma.

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