domingo

Te di la Espalda

Abrumado y compungido por el adiós que no me dijiste, lanzada por ti nuestra noble y bonita amistad al más próximo botadero de basura, sin haber cruzado palabra en mucho tiempo, sin hacer alusiones de ningún tipo por las redes sociales, sin cumplir nuestra mutua promesa de "aunque exista distancia entre nosotros y lleguen otras personas, que la amistad no muera", busqué muchas formas de contactarte y en todas me obviaste.

Por favor lectora/lector, mira acá tú sentir, que quizás es el mío

El respeto a tu decisión es amplio y justo, aunque no lo comparto. Los hombres siempre somos sentenciados como los que propulsamos las separaciones, más puedo asegurar que ésta no la causé yo, ni la causaste tú. La causó el destino, que a veces atraviesa a las personas y luego las separa, para que los recuerdos bonitos y dolorosos empiecen una extraña comunión que agobia.

Pero, el dolor que nace de la írrita duda me tenía meditabajo, y no sabía con quién hablar del mismo; muchas veces cundo consultas algo, te terminan diciendo que te lo preguntes tú, que busques ayuda psicológica, que tú elegiste mal, que algo has de tener. En resumen, eres culpable, por el hecho de confesar el sentir y la verdad.

Hasta que llegó el momento que mi propia conciencia en su limpieza me dictaminó. Dormido profundamente en una noche lluviosa, soñé que ella estaba en una esquina y yo, para no molestarla con los porqué, y mucho menos mi presencia que es obvio no desea ver ni escuchar, me di la vuelta cuando casi hacíamos contacto visual. Crucé la calle en sentido contrario y lejos me di la vuelta a darle la última mirada.

Ella, fue recibida por un auto con una flor encima, una Cala Blanca. Alguien se bajó y le dio un abrazo de mucha felicidad, con vueltas y todo. Se montaron al auto y se fueron.

Allí, me di cuenta que estaba liberado de ella, porque la felicidad que le deseé al conocerla, que le deseo aún ahora y que espero sea perenne, seguro que en esos brazos que ella anhela, los tiene.

Te di la espalda, porque el que no estorba también ayuda. Sí soy una pierna gangrenada, pues me amputo para que el resto se sane. 

Te di la espalda y por primera vez, quizá por ser un sueño, eso fue un bien para alguien. En la vida real, no podría, porque la promesa de la amistad no se rompió, motivo no hay ni me los inventaré.

Que seas feliz, aunque no sea pensando en mi amistad.

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