sábado

La Máscara que oculta a la Depresión

Leí por allí, en una pared de una calle, quizá la obra de un poeta urbano o de un paciente o un familiar víctima, no sé quién, pero lo más atinado que he encontrado sobre el suicidio por culpa de la depresión: "La persona depresiva no se suicida para acabar con la vida, sino para acabar con el dolor". Tanta razón, sin ánimos de justificar ese paso.

¿Saben qué se siente querer matarse?, se los explico yo, que tuve ese episodio en mi vida los días 24 y 25 de diciembre de 2015, motivados por:

- Sentirme sentimentalmente solo (no tener novia ni hijo, ni nadie a quién gustarle).
- La abstinencia sexual no deseada, inducida por no tener con quién.
- Un año de logros y no tener con quién compartirlos.
- No recibir ni un regalo en Navidad (mis padres luego me explicaron porqué no me hicieron regalo: no sabían qué regalarle a quién se compra lo que necesita y quiere).
- Situación de país.
- Observar a los demás felices con los suyos, en reuniones, con su persona amada e hijos. Literalmente, envidia.
- Sentir que ocupaba un espacio inútil.
- Víctima de un asalto días anteriores, aunque pudimos dar con el ladrón, la impotencia y la ira alteran el ánimo.

Y ese cóctel que yo mismo me preparé jugó con mi mente. Y la sensación de vacío, de descontrol, de ser un inútil, de no tener más razones para seguir, que ya se marcó el fin eran los que movían mis lágrimas, mis pulsaciones, hacían que mi mente diera vueltas, nada en el entorno me importaba y mucho menos yo; la adrenalina a millón y el miedo más el sentido común estaban sin aparecer.

Cruzando una calle me quedé parado en la misma cuando un auto venía a lo lejos. Dije que caminaría hacia él, pero noté que ya a lo lejos ese hombre frenaría. Volví a la acera. Me acerqué a una esquina y cuando veía un autobús me alisté a lanzarme. No lo hice, ¿por qué?, por temor no a morir, sino a quedar malogrado en vida y eso me hizo reflexionar en algo similar a lo que arriba coloqué, ¿quiero acabar con mi dolor y puedo quedar torcido y con dolor de ser inútil por no moverme?

Me alejé de la calle, volví a casa y me acosté a dormir desde muy temprano. El dolor cesó y el sentido común me hizo comprender que vivo, servía para reparar lo que es mi decisión, lo que puedo hacer porque sé, porque debo, porque lo puedo aprender. Y me hice la promesa de que, al sentirme vacío y/o envidioso, no vería con rabia a los demás y menos a mí; me alejaría de todo mal y estaría con quienes me hacen bien. Y no les daré el mal rato de ir a mi funeral.

LA MÁSCARA
"En cofre de vulgar hipocresía, ante la gente oculto mi derrota, payaso con careta de alegría y por dentro, por dentro el alma rota..." cantaba Javier Solís en el tema "Payaso".

Y es que mucha gente oculta su dolor hasta que se hace irreversible con la decisión de eliminarlo con el suicidio. Y muchos no entendemos -bueno, yo sí con los que les narré-, el porqué de esa decisión tan radical y pecaminosa.

Ese dolor viene de la mente, del cuerpo, del alma; de la falta de comunicación, del entorno, de la percepción, de buscar sombras donde no hay bultos, de la inducción, del no querer ser uno con el todo o buscar balance y tantas cosas que de entrometerme más, seré criticado.

Por ello, recomiendo a la persona con síntomas de depresión, acabar con el dolor con la compañía de gente interesante, de entornos de aprendizaje, de ejercicio, de fuerzas y de hacer cosas que jamás vayan en contra de tu cuerpo físico, tu alma espiritual y tu mente universal.

Busca la puerta de la vida, esa que no quieres matar; en ella hay un montón de gente, soluciones, tácticas y cariño suficiente para que mates al suicidio, no a ti. Quítate el daño como forma y dale daño al daño.

Recomiendo por igual a quien no es depresivo, estar preparado para ser novio, novia, amigo, amiga, esposo, esposa, hijo, hija, nieto, nieta, colega, compañero, compañera, vecino, vecina, primo, prima de alguien con depresión. Que seas comedido, leas lo que debes o no decir, ser ejemplo, no ser lastimero, decir lo que debes y no lo que quieren oír, animar sin poses. En fin, ser el medicamento que no s toma pero que sí cura a la depresión.

Para el depresivo la máscara de la sonrisa es quita y pon. Por ello debes ser humano contigo mismo y comunicar lo que sientes, no te lo calles confundiendo la intimidad o lo reservado con tragarte todo lo que sientes, piensas y eres, porque eso te abruma. Hazte uno con el mundo y el mundo será tu amor de solución.

Ninguna depresión es igual o tan igual, la ayuda profesional es imprescindible. Pero una convicción que te prepare ante los ataques de ella, ganarle cuando te quiera lanzar un atentado y tener a quienes te cuiden y que les regales tu vida y salud como forma de seguir, te harán un ser con más vida de la que piensas.

Confía, comparte, comunica, porque a la depresión no le gusta eso, porque eso la mata. No te obligues la sonrisa y a su vez, no la niegues al mundo. Equidad y fluidez.

Lcdo. Argenis Serrano - @Romantistech


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