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miércoles

Viajar a Nueva York, Contigo

No, esta no es una historia de amor como nos las han descrito cientos de veces en libros, el cine, la televisión, las novelas o el Internet. Es el recuento de un viaje de paseo contigo, luego de un no.

Y es que no soy un resentido y, luego de que hiciéramos nuestros trámites para entrar a los Estados Unidos como turistas, claramente se notaba que te pediría que fuéramos más que amigos.

Pero, antes de realizar nuestro Tours Nueva York, fuiste tajante al decirme, “no esperes de mí, más que la amistad, el cariño y la confianza que nos tenemos; aquellos besos no los considero errores, pero tampoco los considero detonantes para ir más allá”.

Acto seguido me dijo que le parecía lógico cancelar el viaje. Le dije que no, porque el hecho de que lo que yo quería desde mí corazón no fuese a ser, no implicaba que no querría pasarla con ella. Los límites ya se habían colocado y, el anillo para proponerle que fuse mí novia, se quedó en casa.

¿Duro y contrastante caso?, sí. Pero los adultos verdaderos no nos amilanamos. Yo he logrado las cosas que he querido y han sido 100% mí decisión; acá, necesitaba su aprobación al 100% y no se dio para el amor. Pero la teníamos para ese paseo para latinos por la Gran Manzana.

Y la dureza creció porque Nueva York es un lugar lleno de romance y los mejores tours para las parejas te llevan para que tengas el ambiente propicio para enamorar, declarar y consolidad esa unión que el amor sostiene y acrecienta.

Miren que estar en el Puente Bow, del mítico Central Park y su estanque con esos botecitos de pedales, en un atardecer, es hermoso para colocarse al pie de las aguas rodilla en tierra y sorprenderla con el anillo.

Nos llevaron a la Fuente de Bethesda y no les niego que quise pedir el deseo de una segunda oportunidad. Pero verla tan complacida contemplando al paisaje, la arquitectura, el contraste, me hicieron respetar su decisión aunque la tentación me llamara a buscar una nueva oportunidad.

En uno de los recorrido fuimos a ver el mar en NYC desde el puente Queensboro y la isla Roosevelt y me veía, besándola y abrazándola, como en esas postales de enamorados que encierran historias trascendentales.

nueva york

Yo, que soy fanático de las referencias cinéfilas, les juro que el declararle mí amor a ella y saltar y gritar en el vestíbulo principal de la Grand Central Terminal de Nueva York, justo cuando su gran reloj diera las 4:17 de la tarde (la hora en que nos conocimos), hubiese marcado positivamente el resto de mí existencia.

Aunque esto rompía mí promesa de no tocar el tema, un par de veces lo intenté cuando estuvimos en la cubierta de observación del Empire State Building en Manhattan. Una vista que une al cielo y a los rascacielos, además de romántico, inspiran el poder de la convicción y determinación. Pero, una promesa es una promesa.

El amor no estuvo presente entre ambos, y el entorno no ayudaba a alejarnos. Nos llevaron a los románticos espacios alrededor del Parque del Puente de Brooklyn y DUMBO y tuve que utilizar esas horas para suspirar e imaginar, sin actuar. Para bajar tensiones, les pedí que nos llevasen a un lugar dinámico y ese fue el acogedor y relajante The River Cafe.

De los diversos tours, el que más despejó mí mente del dolor y la tentación fue el paseo marítimo de Brooklyn, entretenido como ella al contemplar las grandes casas adosadas y mansiones. Comencé a reflexionar en que esa es una responsabilidad para una pareja y que quizá debí comenzar por allí.

Finalizamos nuestro tours -porque hicimos recortes para agendas personales y así evitar tentaciones-, yendo por consenso y gusto a la muy famosa y nombrada noria de Coney Island y su parques de atracciones donde se contempla al océano mientras se siente la adrenalina de los juegos.

Los amigos del tours, quisieron darnos más alternativas relajantes y eso redujo la tensión de mí lado y aumentó la algarabía en el lado de ella. En el West Village comimos de lo mejor y nos deleitamos con las improvisaciones del jazz que nos llevaron a otra dimensión de placer.

El cierre de nuestro tours por Nueva York, fue hermoso, no lo voy a negar, además de propicio para aclarar mis pensamientos y sobre todo, mis sentimientos. Fuimos llevados al Jardín Botánico de New York, encontrando el verdadero potencial de la belleza natural, de un valor de la vida que aunque está presente, nos negamos a verla. En ese lugar, prometí no ir más en contravención de lo que ella quiere para nosotros.

Me sentí agradecido de tener con quien pasear y a la vez aprender a saber engranar mis pensamientos con los de la otra persona. Que un No es no, pero a su vez no implica un adiós y alejamiento inmaduro, sino un acercamiento investido de madurez y empatía.

Dejamos Nueva York, alegres de conocer mucho y con el pendiente y promesa de volver para observar nuevas cosas y vivir su energía. Ciertamente que no juntos, pero muy posiblemente con la persona que amamos y nos corresponde totalmente.

Porque así es el amor: puede que no se dé con quien queremos de la manera en la que queremos, pero se puede dar y proseguir en sana paz, sabiéndonos reconstruir y entender a plenitud que el amor es ser y hacer feliz.

Espero llegue el día en que consiga a la mujer que quiera recibir este anillo de mí parte y que viajemos a donde el corazón retoce y rebose de dicha.

Argenis Serrano 

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