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domingo

Sí de verdad la amas

 


Sí de verdad la amas, no ofrezcas tu dolor como sacrificio, porque dejarás en ella una culpa que no merece.

Sí de verdad la amas, entiende su trabajo, dale diplomacia al trato amoroso, encuentra cruces favorables para ambos corazones.

Sí de verdad la amas, no digas que prefieres la muerte a no tenerla, porque sí no amas la vida, ¿Cómo le amarás realmente a ella?

Sí de verdad la amas, sólo siéntate a su lado cuando hablar ella no quiera, espera paciente a que su paz vuelva. Y que ese amor que regresa les consiga juntos.

Sí de verdad la amas, cántale aunque desafines, baila con ella aunque le pises, cocina con ella aunque sepa mal. Cualquier cosa tan sólo para estar con ella.

Sí de verdad la amas, que los instantes juntos sean de calidad y los de distancia sean de mejoría, para que la siguiente etapa de calidad sea mayor.

Sí de verdad la amas, abrázala, tan sólo porque te nace.

Sí de verdad la amas, nunca fuerces un beso ni critiques si te esquivan. Reflexiona, corrige…y vuelve a intentarlo.

Sí de verdad la amas, lee el poema que hay en su vida, con los ojos de tu alma.

Sí de verdad la amas, procura siempre encontrarte tú mismo, para que ella jamás te halle perdido en otros lares del ser y el estar.

Sí de verdad la amas, el que ella esté en otros brazos no te duele, no te llene de palabras hirientes, no te haga flagelarte. Si algo por dentro te quema, incinéralo y de sus cenizas, renace.

Sí de verdad la amas, no le pongas condiciones que le hagan borrar lazos del corazón y alma.

Sí de verdad la amas, guíala para que abandone los lastres que sí molestan al futuro porque dañaron su pasado.

si de verdad la amas


Sí de verdad la amas, sé el payaso más grande y a su vez un responsable mayor. Así jugarás cuando sea debido y le corresponderás siempre.

Sí de verdad la amas, sé el balance ideal para su seguridad física y emocional.

Sí de verdad la amas, aprende a consultar, escuchar, hablar, responder y a reconocer los errores y aciertos.

Sí de verdad la amas, que nunca camine detrás de ti ni delante, sino a tu lado, con pasos acompasados.

Sí de verdad la amas, aprende a decirle lo que no te gusta, con tacto pero con firmeza. Porque no todo es miel con hojuelas, pero bien que de ese platillo luego de cada descuerdo bien pueden ambos comer.

Sí de verdad la amas, quiérela, que nada en su presencia o fuera de ella la ofenda.

Sí de verdad la amas, que la ropa sucia de ambos se lave en casa.

Sí de verdad la amas, no creas que el dinero y las cosas lo son todo, pero procura siempre que lo tranquilo de la solvencia no falte.

Sí de verdad la amas, procura que jamás los celos, el orgullo, la rabia y la hipocresía de ti se adueñen. Y si acaso lo hicieren, busca la verdadera redención y jamás creas que ello se cura solo.

Sí de verdad la amas, no la creas perfecta, pero sí piénsala humana.

Sí de verdad la amas, regálale flores, pero no de las que se acostumbran, sino de las que a ella le gustan. Y sí no lo sabes, regálale la que para ti tiene el significado del amor.

Sí de verdad la amas, sorpréndela, mímala, atiéndela.

Sí de verdad la amas, no te dejes intimidar por todas las cosas que ella sabe hacer y más si lo hace mejor que tú.

Sí de verdad la amas, piénsala como el real símbolo del amor y la igualdad.

Sí de verdad la amas, desea su cuerpo luego de desear su corazón y mente. Gánatelos todos más con acciones que con buenas razones.

Sí de verdad la amas, bésala como todo un galán y sé apasionado como un pícaro bribón.

Sí de verdad la amas, pero ella no te ama, no la ofendas, no la obligues, no le reproches. Y cuando nada de esas cosas malas hagas, convéncete de que Sí, de verdad, la amas.

Argenis Serrano

sábado

Declaración de Amor


Por favor, te pido que leas bien esta carta, una declaración de amor tardía pero válida. No sé cuál sea su extensión pero sí su intención. Que sepas que el querer y el amor se conjugan con tu nombre.

Ya es obvio el fin de la misma, pero permíteme divagar. No te saltes ningún párrafo. Toma tu taza de café y galletas de chispas de chocolate que sé que tanto te gustan, que acompañan a tu stress, tus alegrías y el llanto. Yo, hago lo mismo mientras te escribo. Y así comienzo...

declaración de amor


Usando la frase trillada de “desde el día que te conocí”, inicio contando sobre ese amasijo de sentimientos que tuve al verte: aprehensión, confusión, éxtasis, melancolía, delirio, todos tras el muro de contención de mi decencia, caballerosidad y realidades. Comencé así una cruzada por el amor que hasta el día de hoy sigo librando.

Tal cual presumí, el amor en mi ser era esa sensación del “click” que encendía las turbinas de mi corazón. Y comprendí que mi visión del amor no era la de esos amantes que dicen no poder vivir sin ella o vivir sólo para ella. Yo quería vivir contigo, ser esos dos que se hacen uno y vuelven a ser dos cuando la independencia lo amerita pero saben que siendo uno es que tienen vida y amor real.

Nunca tuvimos una cita, sólo nos veíamos fuera por la coincidencia, los lugares frecuentes o porque me lo proponía cuán niño de 14 años enamorado por primera vez de la más bella del salón. En cada encuentro me comentabas sobre aquel amor fraterno que nunca se materializó y que sin querer buscabas en otras gentes, menos en ti.

Mi primera intención fue esa, que hicieras introspección, que salieras del letargo de querer un pasado a la manera que no fue, pudiendo hacer ello en el presente y así reformar para bien el futuro. Y lo lograste por ti misma, yo no tuve nada que ver; tus monstruos eran molinos de viento que supiste reconocer y así entablar lazos de verdadero cariño con el ser más fraterno que te necesitaba en su vida: tú.

Recuerdo tus cuitas con tus demás familiares, eso que estaban tan lejanos estando en el cuarto de al lado, que casi te lanzan al abandono sentimental. Pero siempre fue tu actitud positiva y tu temple formativo los que salieron adelante. No es que te llegaron a querer, pero te dieron su respeto y ese, no se compra, se gana. Y tú, como ganadora, lo obtuviste.

Las conversaciones religiosas se hicieron frecuentes en tu vida, nunca de manera incisiva ni perenne, porque las hacías para sustentar y refrendar esa paz que día a día ibas recuperando, labrando y ya esparciendo. Porque así eres tú, pacífica pero aguerrida, cordial pero directa, humana y a su vez, divina (aunque suene extraño el juego de palabras que espero puedas disculpar).

¿Sabes cuándo no te entendía?, ¡cuando hablabas inglés!, pero me deleitaba porque era como escuchar esas canciones en inglés en la radio que no sé qué dicen, pero es la energía que transmiten que se hace contagiosa y uno trata de llevarles el ritmo y hacerlas suya, propia, ser parte de su identidad y mensaje. Así eres tú en tus palabras en ese idioma y en español. Así serías en todos los idiomas, una ciudadana universal, una dama aquí, allá y dónde sea.

declaración de amor


Tu alma peregrina viajaba en el conocimiento, la imaginación, por tierra, por aire y mar. Te gusta recorrer, sentir y sobre todo vivir a plenitud. Hacías del turismo un recabar de poesías, personas y sentires que al narrarlas me llevabas a dichos parajes en mi mente, donde te confieso en esta declaración de amor, siempre estabas conmigo.

Vestida de blanco, sosteniendo tu pamela ante la juguetona brisa que con la excusa de empujar a las olas quería llevarse tus accesorios y que tu piel radiante se exhibiera lo más púdico posible ante ella; como sí el mar me quisiera regalar así tu presencia.

Pero te advierto, siempre te vi, te veo y no sé si a futuro pero me gustaría, te veré como mujer, dama, amiga, suspiro, ejemplo, cariño, picardía, algo de desparpajo, bochinche y sobre todo mucho corazón. No puedo verte en una cama, imaginar tu desnudez, morderme los labios viendo tu caminar con picardía. No, no puedo. Porque un hombre enamorado ve al cielo en una mujer y un caballero ve a la mujer como al cielo, destino de Ícaro, casa del Supremo, puerta al espacio, sitial de los sueños.

Dispensa por aclarar esto. Es que temo tanto el perderte que debo ser insidioso en las cosas que los demás hacen banales o asideros para sus más bajos instintos. Cuando mi instinto es vivir para saberte feliz-

¿Otra cosa que me motiva a esta declaración de amor?, ese ímpetu para trabajar, por hacerlo bien, por disfrutar lo que haces, por hacer de tu trabajo no un escape del día a día, sino un sitio donde la vida sea más afín con tus sueños. De allí salías a las compras, tomarte o comerte algo y llegar a casa a qué sé yo, salvo imaginar que a ser por igual de laboriosa y luego, retocar esas coqueterías que son adendas a tu cándida belleza y glamour.

Recuerdo la imagen que me mostraste de tu graduación. Toga, birrete, diploma, bufanda eran el ornato y el jardín de flores tu sonrisa de triunfo y esa mirada llena de brillo que la cámara tomó y que no se sabe cómo terminan bañando de luz a quien la ve. Naciste para los logros y lo sabes; los has forjado porque tu mente de los lastres, tú misma de tu vida lanzaste.

Misteriosa, enigmática y a la vez franca, abierta y sincera. Haciendo de lo público y lo privado una pequeña isla alta que ningún vehículo debería franquear, so pena de estrellarse aparatosamente, pues la vía para cruzar la segmentas y concede los permisos tú y nadie más.

declaración de amor


Hoy en esta declaración de amor, te presento todas mis intenciones de mejorar. Y a su vez te digo tantas verdades: el dinero es rudo de alcanzar, pero lo hay. Un hogar es difícil de pagar, pero la disposición está. Que obstáculos y la mala costumbre de dejarse apretar por el tiempo en vez de hacerlo valedero, sucederá. Aún estando conscientes, sucederá porque así son las cosas. Y a veces un poco de presión hace grandes cosas, como los diamantes. Y sí, divago intencionalmente porque quiero decirte que el diamante más bello eres tú.

Y en esta declaración de amor debe estar un diamante que engalane a un aro de otro fino mineral para que se coloque en otro lugar bello, tu dedo. Más como te dije, el dinero es difícil, pero no imposible y aún está por lograrse.

Pero no me quería detener más en esta declaración de amor que espero estés leyendo y prosigas. En ella te declaro todas mis intenciones de mejorar en mis fallas y en mis aciertos. Como dije arriba, no para desvivirme por y para ti, sino para vivir contigo, que seamos ese par que es uno de verdad, verdad. En las altas y bajas, entre las risas y bravatas, entre las penas y pundonores. De esos extraños amores que uno se escribe antes de dormir y que quiere verse realizados al despertar, tal cual como quiero verte día a día para que soñando y despierto, siempre exista esa presencia feliz que eres tú.

Comeremos perros calientes en el suelo; iremos a un buen restaurant. Nos mojaremos en la lluvia esperando un bus, nos bañaremos en la playa jugando como niños. Lloraremos ante la tumba de quienes amamos, estaremos ante la mesa en cada Navidad ante quienes queremos. Eso te lo prometo, eso puede ser más y mejor, eso quiero contigo y por ello está mi declaración de amor.

Quiero salir de mis complejos y mortificaciones de una vez; de esas en las que me has regañado y te ha incomodado mi casi pueril actitud. De mi trauma por ser feo, pobre, nada agraciado y no ser de modas ni de autos. De los que apenas tener para comer y como un loco se le ocurre buscar el amor de una mujer. Pero es que la verdad sea dicha, cuando hay una batería perenne y tan positiva como tú, obvio que deseo contigo estar.

Tienes muchas cosas, las que el trabajo y la vida te permiten. Y aún así eres tan sencilla y humana que por eso me encantas. Por eso mi atrevida declaración de amor que ya no más se aguanta. Esa que aunque sabes desde hace mucho porque la he diluido como el cobarde dice a su general los partes oficiales, te he estado desglosando y que elegantemente has sabido discurrir.

Pero ya está claro, que te declaro lo que siento. Te amo y la verdad que el decirlo aunque sea así, de corazón que no me arrepiento. Porque es un amor sincero, pleno, verdadero el que siento por ti y que pregono a los cuatro vientos.

Lo único lamento es que fuera tan tardío y que esta declaración de amor se vaya a sentir como una perturbación ya que te vas a casar con ese caballero que sí supo tocar tu corazón. Ese que no tiene grandes posesiones materiales pero sí el pundonor para ofrecerte la estabilidad que mereces y que es más grande que las cosas: la estabilidad de un amor de dos, hechos uno.

Eso le hace a él el tenedor de la mayor posesión que eres tú. Y de esos diamantes que de tu vientre vendrán. Aunque no lo conozco, le respeto y le admiro además de presentar mis disculpas por atreverme a enviar esta misiva con una declaración de amor a su dama ya prometida; sea la excusa que fuere, éstos temas a espaldas son problemáticos y por ende aunque no lo sepa, me excuso y a ti te pido que con fuego, esta carta luego de leída muera en lo físico y en tu mente, sea no más que un traspiés de otro que ya no tiene validez. Y cito sin temor que a él mucho lo felicito porque supo llegar al corazón más digno del mundo, ese que te hace la gran mujer que eres.

No, por favor, no te aturdas ante esta lectura. Te pido a estas alturas que esboces la más satisfactoria de las sonrisas. Me brindaste tantas premisas que en ellas puedo navegar y descubrir, aventurarme y existir, conjugar por fine el ser y el estar, conmigo.

Tengo una paz muy grande porque te veo feliz y sé que así de por vida lo estarás, contra todo pronóstico de esos malos agoreros que ven en el matrimonio el error del amar. Y quien ama de verdad es feliz cuando la persona amada lo es, sin mezquindades ni nada por el estilo.

A veces el expiar las culpas y sentimientos debe acarrear un dolor adicional entre los afectados y el afectante, para que este último al fin deba pagar para ya no deber. Con esta declaración de amor a la más maravillosa y espectacular de las mujeres que ha pasado por mi vida, lo hago.

Finalizo mi declaración de amor abruptamente porque ya no sé qué decir, tanto como no sé qué hacer con tanto sentir y no tener a quién dárselo. Aunque parte de ello me lo daré a mí, sin que sea lo mismo porque no podré obsequiarme esa mirada que no juzga y que si hermana y que sí parte de tu esencia celestial emana.

Y vuelvo a pedirte me regales una sonrisa que el viento, la luna o la estrellas me retransmitan, porque tienes que estar satisfecha de que le enseñaste a un hombre lo que es el amor de verdad y que otro aprendió tanto que se graduó de feliz en la escuela que es tu existencia.

Declaración de amor a destiempo que debía decir antes de que llegaras al altar, donde con cariño quisiera estar, pero como un ser humano común y corriente debo evitar asistir. Porque ya a la hora de mi muerte deberé pagar la deuda de mi pecado del silencio, de la omisión, de la inacción y de no saber administrar lo que el sudor de mi frente pudieron ganar.

Y no, sabes que no te hablo de haberte querido ganar con las cosas materiales, sino estar cubiertos de las carencias terrenales mientras que en un parque y tirados en una manta en el pasto, tú usándome de almohada me señalarías con el dedo ese lugar tan alto que es el cielo y que a su vez pareciera emular el puesto que dicho celo te dio en la vida y que jamás supe alcanzar ni dejarme notar cuando en cada declaración de amor que hacía, me esforzaba por ante ti al fin hacerme notar.

Que tu boda sea la declaración de amor en tiempo real y vida plena que de verdad mereces alcanzar. Mis mejores deseos para ti.

Argenis 



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