sábado

Un Beso y un Café

un beso y un café

No sé ya

cuántas

tazas de

café llevo

acumuladas en la mesa,

pero

todas tienen algo tuyo.

 

El vapor dibuja

tu silueta,

el color oscuro

copia tu mirada,

y el fondo negro

me recuerda

la noche entera

que pasamos despiertos.

 

Ya perdí la cuenta

de los minutos

y de los tragos,

pero en cada uno

te encuentro de nuevo.

 

Tu boca

en el primer sorbo

que me quema los labios,

tu cuello

en la temperatura

exacta que me entibia el pecho,

tus besos

en ese calor

adictivo y profundo

que me

sube lento

por las venas,

me estremece la piel,

me desarma el orgullo

y me

rompe la postura

dejándome vulnerable

ante el recuerdo intacto

de tu cuerpo rozando el mío.

 

La mañana

parece tranquila

detrás de la ventana,

el mundo corre despacio

y el sol finge calma,

pero mi

deseo no entiende eso;

está gritando adentro,

rompiendo el silencio.

 

Cada café

me sabe a ti,

a tu saliva, a tu piel dulce,

y cada

ausencia…

esta distancia maldita,

este vacío en la silla,

me pide

con urgencia

un beso

para poder despertar del todo

y frenar esta insoportable espera.

Argenis Serrano  

domingo

Enamórame...

enamórame


Enamórame con tu dulzura al hablar,

con esa música suave que detiene las horas

y tu ternura al mirar,

enamórame y desarma mis dudas, que la vida es ahora.

 

Enamórame con tu mágico poder,

ese misterio sutil que te envuelve la piel,

como tú sabes querer,

enamórame despacio, bajo un cielo de miel.

 

Sólo tú tienes el don

de poderme conquistar,

de poderme arrebatar

entero mi corazón.

 

Enamórame con tus besos de pasión,

esos que encienden el alma y desatan la calma,

con tus caricias de amor,

enamórame por siempre, convirtiendo el silencio en canción.

 

Enamórame con tu dulzura al hablar,

con el susurro constante que aclara mi mente

y tu ternura al mirar,

enamórame de frente, de una forma total y elocuente.

 

Enamórame con tu mágico poder,

con el milagro guardado en la punta de tus dedos,

como tú sabes querer,

enamórame sin miedos, disipando la sombra del ayer.

 

Sólo tú tienes el don

de poderme conquistar,

de poderme arrebatar

entero mi corazón.

 

Enamórame con tus besos de pasión,

esos que inventan un mundo donde el tiempo no corre,

con tus caricias de amor,

enamórame sin tregua,

enamórame hasta el alma,

enamórame, mi vida, con toda tu devoción.

Argenis Serrano 

De Buen Corazón

de buen corazón

Hay una gran línea entre ser bueno y el buenismo: Ser bueno es una forma digna de vivir y honrar y el buenismo es dar incluso lo que no es de uno, para satisfacer a otros, dejando incluso de ser uno mismo. Por eso, elijo ser bueno.

Esto va más allá del “tú me das y yo te doy”, es más del “tú eres y yo soy recíproco”, apoyándote no con lo que me sobra, sino con lo que tengo, para construir una felicidad que va más allá del dinero y que es cercana al amor: la confianza.

Quien es de buen corazón sabe que la sencillez de lo común es lo que une más a las personas; que las sorpresas reivindican y subsanan, elevando la adrenalina y la esperanza de las personas.

Quienes niegan ese niño interno, se cierran. Quien lo sabe dosificar, comulga con todos en franco balance sin escaparse de lo rudo y serio que es el mundo adulto.

Saber estar cuándo y cómo se necesite es mejor que estar 24/7 aferrado a alguien, sin buscar experiencias propias ni saber ver, escuchar y reflexionar sobre aquello que ocurre o hay en derredor.

El buen corazón se nota en quien sacrifica su propia forma de ser para arrancarle una sonrisa a alguien más, justo cundo las tribulaciones le agobian quien sabe llenar de ruido blanco al tormentoso silencio de las redes sociales y convierte un “Hola, ¿Cómo estás, qué cuentas?”, en una ligera conversa que sabe decir…te recuerdo, te quiero, te cuido.

No hay distancia para un buen corazón, mucho menos hay tiempo pasado. Cuando dos personas buenas se reúnen, avivan la misma llama que se inició en su historia personal y que la confianza y/o la buena voluntad ayudaron a que jamás se extinguiera.

Alguien de buen corazón no reprocha, no ve el lado malo de las cosas más humanas y corrientes que su contraparte manifiesta. Las respeta incluso sin acompañarlas, porque sabe que aunque difieran en las rutas, todos se dirigen a un mismo objetivo.

Las personas buenas no escasean, solamente se quedan silentes porque hay razones deleznables de que haya gente mala con ganas de aprovecharse. Y en ese encierro surge la autocensura y la autodefensa, aplicada indiscriminadamente, siendo dolorosa para aquellas personas que no te están atacando, sino que te quiere proteger y acompañar.

Sí ahora sacaras cuentas de cuántas personas buenas tienes en tu entorno y cuántas han pasado por tu vida, más allá de lo consanguíneo, notarías que es bueno abrirse, cuidarles, confiar, acompañarles. E incluso hay a quienes con un buen empujón cambiarían su estilo y, sin perder su propia personalidad y esencia, serían más productivas y felices.

Podremos tener muchas carencias, pero miserables no podemos ser, ya que somos -aunque suene petulante y poco humildes- personas con un buen corazón.

Argenis Serrano 

Se Busca Una Mujer

se busca una mujer

Se busca una mujer… a quien dedicarle poemas, sonetos, canciones y delirios, nacidos por y para ella.

Se busca una mujer… por la cual decir “por ella, me levanto a luchar”.

Se busca una mujer… que sea lo último de ver antes de dormir y así ir mucho más feliz y protegido al mundo de los sueños.

Se busca una mujer… que sea una “Pepe Grillo”, esa conciencia o freno ante los ímpetus, que no permitan que la locura, ceguera o furia, me hagan su víctima.

Se busca una mujer… por la cual pensar “¿Qué hice yo, para merecer tanto del cielo?”.

Se busca una mujer… con la cual ir a la par, como bien entiendo que significa el ser pareja.

Se busca una mujer… que me permita hacer de noble caballero, honrando así el cómo me educaron mis padres y cómo mi alma me motiva y formalizar para ser, decir y sentir.

Se busca una mujer… que me dé calor cuando tenga frío, me acompañe en los momentos de enfermedad, de tristeza o de no saber qué es verdaderamente el “ser o estar”.

Se busca una mujer… que no cambie su forma de ser, sino que la engrane a la mía y así echar a andar sin cesar a nuestra unión como familia.

Se busca una mujer… cuyo pasado esté lleno de aprendizajes, del “sí debió ser”, del “no debió ser” y de esos momentos que le hacen único para mal o para bien.

Se busca una mujer… que sin palabras repetidas, poses ni clichés, aporte de sí misma para solucionar, acrecentar, innovar y diferenciar.

Se busca una mujer… que haga de lo rutinario un remanso y así le quite lo aburrido, por lo cual su compañía ya valdría el cuádruple del 1.000% de potencial que para mí, ya tendría.

Se busca una mujer… que se aleje de la perfección y se aleje de la humanidad, esa que sabe que el buenismo es exagerar y que la malicia es una banalidad.

Se busca una mujer… práctica, sencilla, paisana y a la vez intensa, radiante, sofisticada. Todo en un balance que al pesarlo, siempre su presencia sea mayor y por ende abrume y pisotee a la adversidad.

Se busca una mujer… con la tolerancia por los cielos y las enseñanzas y correcciones más alto, para que me encarrille cuando decaiga o me estanque.

Se busca una mujer… comprensiva con la vida, realista sin acidez, despiadada con el mal y justa con la redención.

Se busca una mujer… a la cual decirle cuánto le quiero, amo, deseo, y que tanto le esperé que creí que no llegaría, pero bendigo al cielo porque así al final, fue.

Se busca una mujer… para empezar desde cero en aquello que no conocemos; pero que con nuestras andanzas sumemos miles de kilómetros de saberes y añoranzas.

Se busca una mujer… que se adapte a algo tan difícil como la acabo de describir, pero intuyo sin errarme de que existen millones de virtuosas, así.

Argenis Serrano 

sábado

Antes de Dormir

antes de dormir

Confieso que antes de dormir, hay pensamientos recurrentes, llenos de preguntas tipo ¿Cómo hubiera sido?, ¿Cómo podría ser?, ¿Qué estaría viviendo ahora?, y, como notarás, todos relacionados contigo.

No, no me hundo en la tristeza ni me ahogo en la amargura, porque tu voz y tu figura, me dominan y embelesan.

Además, el preámbulo de los sueños inimaginables al dormir, siempre son mejores, controlados quizá como un Barón Münchhausen de hoy o una inteligencia artificial que busca complacer a mí favor.

Busco que mis sueños antes de dormir no sean mezquinos, pero sí estoicos, como de los caballeros que siempre salvan a la princesa, aunque tú me salvas de la sequedad de no tener en quién pensar o por quién surjan los suspiros, dos venenos que ningún hombre debería probar.

A veces imagino que estamos cenando y alguien intenta asaltar el lugar y de las maneras más inenarrables logro dominarlos, a la par de que tú los golpeas porque también eres de armas tomar. Y, entre aplausos, nos fusionamos en un gran abrazo en el que nos agradecemos de ser el héroe y heroína de cada uno.

Otras veces imagino -a manera de sueño-, que estás a punto de dar a luz a nuestra hija. Que los sacrificios del embarazo fueron sorteados en equipo y que el mundo toma un mejor color, energía y sentido con la llegada de esa bebé a mejorarnos la existencia.

Hay noches en que, luego de una discusión, te canto bajo la lluvia y entre ahogos, risa y truenos, un perdón y un te quiero nos recuperan a ambos de algo que quizá no debió suceder, pero ante lo que fuimos más fuertes que nunca.

Antes de dormir veo hacia a un lado y consigo un espacio vacío, de alguien que debería estar abrazando. Así que me imagino ese abrazo, un beso en tu rostro y un ¡Buenas noches, mí amor!, respondido entre somnolienta y enamorada, por ti.

Lis rezos y oraciones desde hace años, exactamente desde el día en que te conocí, tienen petición por ti. No con la mezquindad anárquica de decirle a Dios Padre, “por favor, hazla para mí”, sino que me permita estar entre aquello que te haga feliz. Y que con su pluma dorada, con la que ha escrito con renglones de platino nuestros destino, se susciten párrafos en los que se entrelacen y crucen nuestros caminos.

Antes de dormir busco ser feliz y por eso evoco tu belleza, lo que me haces sentir, aquello que se puede y no se puede vivir contigo. Ya que si no llegare a despertar, lo mejor es que vaya al cielo encaminado por lo más bello que admiré en vida, tú.

Y me ha resultado para despertar con un propósito y con ánimo. Sí sientes o crees que me sobrepaso, no te asustes, jamás podría profanar aquello que vale y significa tanto. Soy del montón que no quiere ser uno más del montón, lo que me transforma en alguien confiable, incluso cuando sin tu permiso, he soñado despierto y dormido, contigo.

Y siempre, siempre, sueños bonitos.

Argenis Serrano 

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