domingo

Carta Escrita Luego De Un Rechazo

Nadie está obligado a comer, ser amado o mimado, sólo a trabajar y a ganarse con acciones, lo que bien merece. Y sí mis acciones no fueron suficientes para ganarme tu amor, mucho menos lo serán para criticarte o deplorarte por ello.

Porque el amor existe incluso en el rechazo, barriendo al mal, los dolores y decepciones y quedándonos con el aprendizaje, los buenos momentos y esa sensación de vida, color y emoción que aunque no fue recíproca, sabemos que provino de lo más bonito y noble que hay dentro de nosotros.

Yo ahorita pido que consigas a ese que tenga los sentimientos y acciones tan bonitas como las mías, en el físico y dinero tal cual los deseas. El paquete completo para lo que has labrado, sientes y crees.

Así es el amor que te tengo, en el que tú felicidad no está sobre la mía, sino que existe en justo balance de lo que quieres y labras, tal cual yo hago con la mía. Porque ante Dios y las leyes somos iguales, pues igualmente felices debemos ser.

El hecho qué, no implica qué; el que no te haya podido conquistar no me hace ni tu enemigo ni alguien a quien olvidar. Pasar la página es dejar ir, sin sentir lo contrario de lo que sentiste, especialmente con quien en ningún momento fue mí enemiga, sino que fue sincera.

No nos vimos con los mismos ojos ni imaginamos caminos que se cruzaban y que transitaríamos juntos, simplemente fue eso. Agradezco al de arriba que el conocerte no fue un punto a la amargura, sino al crecimiento personal y emocional, ese que le quita los matices rosas y blancos que le damos a nuestra existencia y nos permite ver todo lo policromático que es el ser y el estar.

Los reproches son despreciables, cuando no tienen asidero. Y cuando se dicen en nombre de la familiaridad, el amor, la justicia y la amistad, ni reproches son, sino los llamados de atención a lo que está mal y se debe prever. Y la verdad sea dicha, reproche no te tengo ni siquiera por los ojos de amor con los que todavía te veo.

El rechazo de amor es el acto más sincero que puede haber entre dos personas maduras, especialmente cuando no se cae en clichés ni se olvida que la verdad de por sí es cruda, pero es mejor que la mentira, la saña o la crueldad de un “espérate, quizá”.

Quiero que sigas creciendo, que nunca pienses que las necesidades humanas son clichés, que permitas equilibrar tu esencia y sapiencia con los demás, para que nada te turbe ni te decepcione y siempre transites en sana paz. Porque aunque no nos veamos, la vida me traerá en el viento información sobre ti y claramente que querré saber que bien, estás.

No es falsa mí sonrisa, ni mis palabras ni deseos. Me da miedo mantenerme en un sofisma en el que yo me vaya a encarcelar y no pueda observar la realidad ni surgir. Cuando el enemigo está dentro, los peligros no dejan de rondar. Me prometo estar bien, eso te lo puedo asegurar,.

No siempre uno está en la tarima, sino en el auditorio, pero de igual internaliza la experiencia y crece con ella si así lo decide. Y si así me conduce el gran director, pues sabré sacarle el mejor de los provechos.

Besarte, abrazarte, darte vueltas asida por la cintura,; escucharte, verte comer, incluso hasta enfadarte y contentarte. Verte laboriosa y tranquila, soñando despierta y dormida. Verte mujer, amante y amiga a la vez no pudo para mí ser. Pero para quien lo sea, bendiciones caigan y que jamás deje que la flama se apague.

Un rechazo es un paso más en la vida; y quien lo recibe, como es mí caso, debe saber hacia que destino dirige ese y los siguientes paso. Yo elijo al camino que no tiene tristeza, el “hubiera” ni el rencor. Lo veo más lindo y en él hay muchas otras manifestaciones de amor.

Dios te siga bendiciendo, y ten claro que como persona ahora, te estoy queriendo. 

carta escrita luego de un rechazo

Argenis Serrano 

miércoles

Tatuajes...

tatuajes

La tinta no es un capricho de la piel,

ni un dibujo grabado por el juego;

es un grito sagrado, antiguo y fiel,

un mensaje bordado sin pincel,

que nace del espíritu y del fuego.

 

Hay marcas que nacieron del dolor,

de una ausencia que sangra con la vida,

un llanto convertido en un honor,

la cicatriz sellada del amor,

que cura lentamente la herida.

 

Aquel que porta un código leal,

lo esculpe con el alma transparente;

mantiene su promesa hasta el final,

convierte su linaje en pedestal,

alzando con orgullo la frente.

 

Nace la búsqueda en la aridez,

al querer descubrir un nuevo mar,

indagar lo profano con lucidez,

retar la misteriosa timidez,

para aprender la piel a descifrar.

 

Mas quien busca una imagen tan fugaz,

un adorno ligero y sin bravío,

hallará un testimonio incapaz

de sostener un alma que es audaz,

dejando solo un símbolo vacío.

 

Un tatuaje es un pacto de devoción,

una alianza que el tiempo no quebranta,

juramento sin voz ni rendición,

atado al palpitar del corazón,

que hasta en la misma muerte se levanta.

 

Es el sello indestructible y constante,

que inmortaliza en carne algún ensueño,

un trazo victorioso y deslumbrante,

que no cambia su forma en un instante,

pues pertenece a un decidido dueño.

 

Servirá de memoria en la matriz,

recordando de dónde proviene el vuelo;

cuando la sombra intente volverse gris,

la piel guardará intacta la raíz,

fijando tu mirada hacia el cielo.

 

Hay belleza tallada en la figura,

que convierte los poros en vaivén,

arte vivo que muestra la escultura,

donde el trazo despierta la frescura,

y el cuerpo se transforma en un Edén.

 

Se lleva con profunda dignidad,

no para el gozo ciego del ajeno,

sino por la más pura verdad,

vistiendo la conciencia con majestad,

con un temple firme, noble y sereno.

 

La verdadera tinta busca el secreto,

se esconde dulce entre la penumbra;

no necesita un aplauso ni un decreto,

vive callada bajo un manto discreto,

que en el silencio de la piel alumbra.

 

Las palabras escritas con destreza

dibujan las verdades del camino;

son frases de valor y de firmeza,

oraciones que vencen la tibieza,

sellando para siempre el destino.

 

Los rostros guardan un valor sagrado,

imágenes que nunca han de borrarse;

íconos del espíritu encarnado,

misterios de un pasado ya labrado,

que se niegan en polvo a transformarse.

 

Quien decida marcarse, lo haga despierto,

con la luz bien encendida en la conciencia,

midiendo en cada aguja el paso cierto,

sabiendo que jamás será un desierto

el mapa dibujado con prudencia.

 

Rechaza la corriente de la moda,

ese viento ligero sin gobierno,

que a las almas ciegas acomoda,

y el capricho del mundo torna en oda,

olvidando lo firme y lo eterno.

 

Sé un mensajero fiel de la victoria,

un libro vivo alzado con heroísmo,

que lleva estampada su memoria,

contando a los hombres su trayectoria,

sin sucumbir al hueco del egoísmo.

 

Camina con el alma bien despierta,

mira la piel como un templo inmortal;

haz de tu cuerpo una muralla abierta,

donde la tinta sea una verdad cierta,

y tu mensaje un faro celestial.

Argenis Serrano 

martes

Insomnio de Tanto Pensarte y no Tenerte

insomnio de tanto pensarte y no tenerte

Anoche tu insomnio terminó buscándome. Cruzó la distancia en silencio, burlando las horas muertas y filtrándose entre las grietas de mi velada inacabable.

Fue un encuentro sutil, como si tus pensamientos hubiesen encontrado por fin el camino hacia mi almohada. En medio de la oscuridad, tu falta se sintió tan presente que la noche misma pareció detenerse a escucharnos.

No encuentro otra explicación para despertar oliendo a tus lluvias, con el pecho tibio, la respiración lenta y esta necesidad de ti que no conoce despedidas. El aire matutino traía consigo ese perfume a humedad y nostalgia que solo tú dejas a tu paso.

Es como si en la penumbra me hubieses abrazado en secreto, dejando una huella imborrable en la piel que aún se niega a despertar del todo. Mi corazón late cansado pero firme, sabiendo que aun en la ausencia sigues siendo el único refugio posible.

Hay deseos que el tiempo no concluye; solo cambian de sueño… y el alma continúa. Permanecen latentes en el fondo de la memoria, esperando la llegada de otra noche en vela para volver a florecer. 

No importa cuántos amaneceres pasen sin tenerte entre mis brazos, la sed de ti se reinventa con cada parpadeo.

Y así, el espíritu sigue su marcha, tejiendo tu nombre en la penumbra e inventando mil formas de amarte mientras la distancia insista en separarnos.

No importa cuántos amaneceres pasen sin tenerte entre mis brazos, la sed de ti se reinventa con cada parpadeo. Cada destello de luz matutina que entra por la ventana solo acentúa el vacío de las sábanas donde debería estar tu cuerpo.

Es una búsqueda inacabable, un anhelo implacable que no se sacia con el paso de los días ni con el consuelo de la rutina. Me descubro repasando cada uno de tus gestos en el aire, transformando la nostalgia en una caricia invisible que intenta sostenerte un instante más.

Y así, el espíritu sigue su marcha, tejiendo tu nombre en la penumbra e inventando mil formas de amarte mientras la distancia insista en separarnos. Apilo fantasías sobre el silencio de la habitación para construir un puente imaginario que me lleve directo a tu regazo.

Aprendí a encontrar la calma en este desvelo, sabiendo que la mente te busca con la misma terquedad con la que el mar regresa a la orilla. Porque mientras viva en mí este insomnio por ti, jamás habrá distancia capaz de arrebatarme la certeza de lo que siento.

Argenis Serrano 

miércoles

En Último Lugar

en último lugar


Desde el pitazo inicial

Cuando el cronómetro comenzó a descontar

Desde la voz del play ball…

Ya percibía que lo nuestro no sería posible

Y no me amilané.

 

Ante el pistoletazo de partida

Cuando la fanfarria anunció el arranque

Al lanzamiento de despeje

Percibí que no tenía oportunidad de alcanzar tu corazón

Pero me la jugué.

 

No hubo salida en falso,

Evité tocar la red

Te respeté estando del lado momentáneo de rival

Porque sabía que el esfuerzo

Valdría la pena, ya que tú eras el premio.

 

No bajé el ritmo, incluso cansado

Ni me amilanó la superioridad

Le puse corazón a cada estrategia

Porque el esfuerzo sería premiado

Con el trofeo de tu corazón.

 

A sabiendas de no estar en condiciones, lo intenté

Porque rendirse no es de cobardes

Ni estar en la realidad es derrotismo

La constancia y el intentarlo son propias

De quien sabe que hace lo mejor por su vida.

 

Perdí set, juego, partido, campeonato,

Pero no la existencia ni la cordura,

Sigo en pie de lucha, presto a reconstruirme

Para que el siguiente esfuerzo demuestre

Que yo sí valgo la pena.

 

Hay muchas formas de perder

Siendo la peor el no intentarlo

Así que puedo mantener la frente en alto,

Ya que por ti saqué mí mejor versión

Y puse mi fuerza, a tus pies.

 

Jugué como nunca, perdí como siempre

Y eso no me va a subyugar

Porque el amor es un misterio, una cábala

Y de ella mí alma deportiva, sabe

Porque el propio buen corazón es talismán.

 

Volveré a la competencia,

Haré mis mejores jugadas,

Realizaré un juego limpio,

Y aunque me canse y gaste mies estrategias.

Conseguiré llegar a mí meta:

 

Un amor que sepa día a día

A triunfo y nuevas fuerzas

En el que ambos como pareja

Vayamos al mismo paso en esta vía

Que marcha a paso firme, eludiendo barreras.

 

Argenis Serrano 

sábado

Gracias por Leerme...

Gracias por Leerme
 

Sí, es una obligación revestida de un placer inenarrable el darte gracias por leerme, aunque no me lo digas. Yo lo percibo y no es cosa del querer, sino del creer.

 

En esas ocasiones que de manera fáctica ponderas mis publicaciones, generas un amasijo de emociones -todas positivas-, que me convencen de que algo, estoy haciendo bien.

 

Un emoticón, una reacción, un sonido, con eso le das valor real y necesario a mí pensar, sentir, planteamiento, expresión y resultado.

 

De ti surgió esta fuente, enclavada en el manantial de la inspiración que brota de tan solo pensarte y suspirar por ti.

 

La destinataria prohibida y permitida, de mis cuitas, sueños, reflexiones, vivencias, necesidades y aquello que no se debe decir, pero que jamás será grosero, su pureza no lo permite, porque es por, para y de ti.

 

Me centro en agradecerte por leerme, porque en estos tiempos el arte de la lectura parece sufrir ante los videos, audios y el vaivén de los sucesos.

 

En ocasiones quisiera vivir en siglos pasados, cuando las cartas de amor, los ensayos, los boletines, libros y hasta los diarios requerían de fina pluma, saberes claros y sentimientos a flor de piel.

 

Todo ello porque había por montones, seres como tú. Ávidos de conocer, profundizar, sentir, solazarse y fortalecerse con palabras que aunque abiertas a todos público, encerraban un trozo reivindicador y fortalecedor para quien leía con el corazón.

 

Por eso me honra y contenta seguir escribiendo, de lo blanco y de lo negro, de lo rosa y de lo gris, del pasado, presente, futuro, de la rudeza y delicadeza, de la verdad agria y el dulzor del existir.

 

Pecando de falto de humildad, sé que con el transcurrir de los días, tú llegarás de nuevo aquí y leerás aquello que escribí. Sabrás tomar lo que es tuyo y delegarás a los demás, dándole al mensaje, tu bendición.

 

Como cualquier ser humano, llego a ser vano y frugal y me pregunto, ¿Qué piensas, sientes, imaginas y brota de ti al leer lo que escribo?, porque tu lectura es como tus comentarios, me saba, mejora, fortalece y da propósito.

 

Cuando una persona lee, salva al pensamiento ajeno, a la acción, los sucesos, la verdad y a las emociones. Ha ocurrido desde los inicios de la escritura y te juro que hoy más que nunca, se necesita de esa acción necesaria para la humanidad.

 

La inspiración está en lo que acontece, incluso en el problemático “hubiera”; surge cuando no se busca y se deja encontrar cuando somos verdaderamente dignos de buscarle y darle correcta exposición.

 

Esa musa habita en ti y por ello, agradezco al Creador que me cruzó en mí vida, como sabiendo que serías ese bastión de todo lo bueno que necesitaba para sellar con letras doradas mí existencia.

 

Entre ambos, tú y yo, y entre más y más gente de bien que llega a aquí, para darle vida real a las letras, la lectura y la escritura se mantendrán a salvo y regresarán a ese sitial de honor del que han partidos todos los saberes y quereres de la humanidad.

 

Te doy gracias por leerme, al ser esa fuerza que no me permite amilanarme ni encasillarme; me animas el corazón, sueños, historias de tú y yo con finales felices y recorridos aún más felices.

 

Eso plasmo en cada palabra escrita en este medio digital. Y ni imaginas todo lo que está escrito a puño y letra en un trozo de papel, dedicado por completo a ti; eso no verá la luz, pero te juro, que gracias a que me inspiras, es todo un farol para mis dedos y conciencia.

 

Gracias por leerme, y -como siempre- espero que por aquí, vuelvas.

 

Argenis Serrano 

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