Sí,
es una obligación revestida de un placer inenarrable el darte gracias por
leerme, aunque no me lo digas. Yo lo percibo y no es cosa del querer, sino del
creer.
En esas
ocasiones que de manera fáctica ponderas mis publicaciones, generas un amasijo
de emociones -todas positivas-, que me convencen de que algo, estoy haciendo
bien.
Un emoticón,
una reacción, un sonido, con eso le das valor real y necesario a mí pensar,
sentir, planteamiento, expresión y resultado.
De ti
surgió esta fuente, enclavada en el manantial de la inspiración que brota de tan
solo pensarte y suspirar por ti.
La destinataria
prohibida y permitida, de mis cuitas, sueños, reflexiones, vivencias,
necesidades y aquello que no se debe decir, pero que jamás será grosero, su
pureza no lo permite, porque es por, para y de ti.
Me centro
en agradecerte por leerme, porque en estos tiempos el arte de la lectura parece
sufrir ante los videos, audios y el vaivén de los sucesos.
En ocasiones
quisiera vivir en siglos pasados, cuando las cartas de amor, los ensayos, los
boletines, libros y hasta los diarios requerían de fina pluma, saberes claros y
sentimientos a flor de piel.
Todo
ello porque había por montones, seres como tú. Ávidos de conocer, profundizar,
sentir, solazarse y fortalecerse con palabras que aunque abiertas a todos
público, encerraban un trozo reivindicador y fortalecedor para quien leía con
el corazón.
Por eso
me honra y contenta seguir escribiendo, de lo blanco y de lo negro, de lo rosa
y de lo gris, del pasado, presente, futuro, de la rudeza y delicadeza, de la
verdad agria y el dulzor del existir.
Pecando
de falto de humildad, sé que con el transcurrir de los días, tú llegarás de nuevo
aquí y leerás aquello que escribí. Sabrás tomar lo que es tuyo y delegarás a
los demás, dándole al mensaje, tu bendición.
Como
cualquier ser humano, llego a ser vano y frugal y me pregunto, ¿Qué piensas,
sientes, imaginas y brota de ti al leer lo que escribo?, porque tu lectura es
como tus comentarios, me saba, mejora, fortalece y da propósito.
Cuando
una persona lee, salva al pensamiento ajeno, a la acción, los sucesos, la
verdad y a las emociones. Ha ocurrido desde los inicios de la escritura y te juro
que hoy más que nunca, se necesita de esa acción necesaria para la humanidad.
La inspiración
está en lo que acontece, incluso en el problemático “hubiera”; surge cuando no
se busca y se deja encontrar cuando somos verdaderamente dignos de buscarle y
darle correcta exposición.
Esa musa
habita en ti y por ello, agradezco al Creador que me cruzó en mí vida, como
sabiendo que serías ese bastión de todo lo bueno que necesitaba para sellar con
letras doradas mí existencia.
Entre
ambos, tú y yo, y entre más y más gente de bien que llega a aquí, para darle
vida real a las letras, la lectura y la escritura se mantendrán a salvo y
regresarán a ese sitial de honor del que han partidos todos los saberes y
quereres de la humanidad.
Te doy
gracias por leerme, al ser esa fuerza que no me permite amilanarme ni
encasillarme; me animas el corazón, sueños, historias de tú y yo con finales
felices y recorridos aún más felices.
Eso plasmo
en cada palabra escrita en este medio digital. Y ni imaginas todo lo que está
escrito a puño y letra en un trozo de papel, dedicado por completo a ti; eso no
verá la luz, pero te juro, que gracias a que me inspiras, es todo un farol para
mis dedos y conciencia.
Gracias
por leerme, y -como siempre- espero que por aquí, vuelvas.




