domingo

Quiero Estar Contigo

quiero estar contigo

Poema y Prosa de Argenis Serrano

Quiero estar contigo cuando muera el día

y la noche extienda su manto de abrigo,

cuando el silencio sea nuestra compañía

y el universo entero se vuelva testigo.

 

Porque hay algo en la forma en que el mundo se apaga que me hace buscar tu mano. No es solo un capricho del destino, es la necesidad imperiosa de saber que, en medio del caos, tu latido sigue rítmico y constante al lado del mío.

 

Quiero estar contigo si el cielo se agrieta

y caen las tormentas con toda su furia,

ser tu refugio, tu calma secreta,

lejos del ruido, la pena y la injuria.

 

Quiero estar contigo en la mañana fría,

ver cómo despiertas con el sol temprano,

beber de tus ojos la dulce alegría

mientras caminamos tomados de la mano.

 

A veces me quedo mirando los espacios vacíos de la habitación y me doy cuenta de que la rutina no tiene sentido si no estás para compartir el café o para quejarte del frío. El tiempo se vuelve un río estancado cuando no te tengo cerca.

 

Quiero estar contigo cuando el tiempo avance

y pinte de plata tu hermosa melena,

que la vida sea un eterno romance

que borre los rastros de cualquier condena.

 

Quiero estar contigo en la risa abierta,

en los días tontos llenos de locura,

dejar la tristeza detrás de la puerta

y darnos la vida con total cordura.

 

No te hablo de un amor de un día, efímero y fugaz. Te hablo de la decisión consciente de entrelazar mis pasos con los tuyos, de aprender a descifrar tus silencios y de celebrar tus victorias como si fueran mías.

 

Quiero estar contigo si el camino es duro

y las piedras cansan tus pies al andar,

ser esa antorcha que alumbra lo oscuro,

el faro seguro que te invita a amar.

 

Quiero estar contigo, sin más condiciones

que el libre albedrío de vernos crecer,

unir en un verso las dos emociones

que nacen del alma al vernos volver.

 

Me gusta pensar que somos dos piezas que no necesitaban encajar para estar completas, pero que eligen unirse porque el paisaje es mucho más hermoso cuando lo miramos juntos.

 

Quiero estar contigo si el viento nos mece

en tardes doradas de otoño tardío,

cuando el paisaje en calma florece

y el pecho no siente la sombra del frío.

 

Quiero estar contigo, grabarlo en la piedra,

que no existan dudas de mi juramento,

unirnos la piel igual que la hiedra,

viviendo abrazados en cada momento.

 

Es una certeza que me quema por dentro. No importa a dónde vaya ni qué rumbos tome la vida; al final del día, todos mis pensamientos tienen una misma dirección, un mismo norte que lleva tu nombre.

 

Quiero estar contigo en cada detalle,

en las cosas simples que nadie más ve,

perdernos sin rumbo por cualquier calle,

reinventando el mundo que un día soñé.

 

Quiero estar contigo cuando el viaje acabe

y miremos juntos lo que se vivió,

con el alma en paz, liviana y suave,

sabiendo que el tiempo jamás nos venció.

 

Quiero estar contigo, no existe otra meta,

mi espacio sagrado siempre será el tuyo,

lo firma mi alma, lo escribe el poeta,

dejando en tus manos mi amor y mi orgullo.

 

Argenis Serrano 

sábado

Un Beso y un Café

un beso y un café

No sé ya

cuántas

tazas de

café llevo

acumuladas en la mesa,

pero

todas tienen algo tuyo.

 

El vapor dibuja

tu silueta,

el color oscuro

copia tu mirada,

y el fondo negro

me recuerda

la noche entera

que pasamos despiertos.

 

Ya perdí la cuenta

de los minutos

y de los tragos,

pero en cada uno

te encuentro de nuevo.

 

Tu boca

en el primer sorbo

que me quema los labios,

tu cuello

en la temperatura

exacta que me entibia el pecho,

tus besos

en ese calor

adictivo y profundo

que me

sube lento

por las venas,

me estremece la piel,

me desarma el orgullo

y me

rompe la postura

dejándome vulnerable

ante el recuerdo intacto

de tu cuerpo rozando el mío.

 

La mañana

parece tranquila

detrás de la ventana,

el mundo corre despacio

y el sol finge calma,

pero mi

deseo no entiende eso;

está gritando adentro,

rompiendo el silencio.

 

Cada café

me sabe a ti,

a tu saliva, a tu piel dulce,

y cada

ausencia…

esta distancia maldita,

este vacío en la silla,

me pide

con urgencia

un beso

para poder despertar del todo

y frenar esta insoportable espera.

Argenis Serrano  

domingo

Enamórame...

enamórame


Enamórame con tu dulzura al hablar,

con esa música suave que detiene las horas

y tu ternura al mirar,

enamórame y desarma mis dudas, que la vida es ahora.

 

Enamórame con tu mágico poder,

ese misterio sutil que te envuelve la piel,

como tú sabes querer,

enamórame despacio, bajo un cielo de miel.

 

Sólo tú tienes el don

de poderme conquistar,

de poderme arrebatar

entero mi corazón.

 

Enamórame con tus besos de pasión,

esos que encienden el alma y desatan la calma,

con tus caricias de amor,

enamórame por siempre, convirtiendo el silencio en canción.

 

Enamórame con tu dulzura al hablar,

con el susurro constante que aclara mi mente

y tu ternura al mirar,

enamórame de frente, de una forma total y elocuente.

 

Enamórame con tu mágico poder,

con el milagro guardado en la punta de tus dedos,

como tú sabes querer,

enamórame sin miedos, disipando la sombra del ayer.

 

Sólo tú tienes el don

de poderme conquistar,

de poderme arrebatar

entero mi corazón.

 

Enamórame con tus besos de pasión,

esos que inventan un mundo donde el tiempo no corre,

con tus caricias de amor,

enamórame sin tregua,

enamórame hasta el alma,

enamórame, mi vida, con toda tu devoción.

Argenis Serrano 

De Buen Corazón

de buen corazón

Hay una gran línea entre ser bueno y el buenismo: Ser bueno es una forma digna de vivir y honrar y el buenismo es dar incluso lo que no es de uno, para satisfacer a otros, dejando incluso de ser uno mismo. Por eso, elijo ser bueno.

Esto va más allá del “tú me das y yo te doy”, es más del “tú eres y yo soy recíproco”, apoyándote no con lo que me sobra, sino con lo que tengo, para construir una felicidad que va más allá del dinero y que es cercana al amor: la confianza.

Quien es de buen corazón sabe que la sencillez de lo común es lo que une más a las personas; que las sorpresas reivindican y subsanan, elevando la adrenalina y la esperanza de las personas.

Quienes niegan ese niño interno, se cierran. Quien lo sabe dosificar, comulga con todos en franco balance sin escaparse de lo rudo y serio que es el mundo adulto.

Saber estar cuándo y cómo se necesite es mejor que estar 24/7 aferrado a alguien, sin buscar experiencias propias ni saber ver, escuchar y reflexionar sobre aquello que ocurre o hay en derredor.

El buen corazón se nota en quien sacrifica su propia forma de ser para arrancarle una sonrisa a alguien más, justo cundo las tribulaciones le agobian quien sabe llenar de ruido blanco al tormentoso silencio de las redes sociales y convierte un “Hola, ¿Cómo estás, qué cuentas?”, en una ligera conversa que sabe decir…te recuerdo, te quiero, te cuido.

No hay distancia para un buen corazón, mucho menos hay tiempo pasado. Cuando dos personas buenas se reúnen, avivan la misma llama que se inició en su historia personal y que la confianza y/o la buena voluntad ayudaron a que jamás se extinguiera.

Alguien de buen corazón no reprocha, no ve el lado malo de las cosas más humanas y corrientes que su contraparte manifiesta. Las respeta incluso sin acompañarlas, porque sabe que aunque difieran en las rutas, todos se dirigen a un mismo objetivo.

Las personas buenas no escasean, solamente se quedan silentes porque hay razones deleznables de que haya gente mala con ganas de aprovecharse. Y en ese encierro surge la autocensura y la autodefensa, aplicada indiscriminadamente, siendo dolorosa para aquellas personas que no te están atacando, sino que te quiere proteger y acompañar.

Sí ahora sacaras cuentas de cuántas personas buenas tienes en tu entorno y cuántas han pasado por tu vida, más allá de lo consanguíneo, notarías que es bueno abrirse, cuidarles, confiar, acompañarles. E incluso hay a quienes con un buen empujón cambiarían su estilo y, sin perder su propia personalidad y esencia, serían más productivas y felices.

Podremos tener muchas carencias, pero miserables no podemos ser, ya que somos -aunque suene petulante y poco humildes- personas con un buen corazón.

Argenis Serrano 

Se Busca Una Mujer

se busca una mujer

Se busca una mujer… a quien dedicarle poemas, sonetos, canciones y delirios, nacidos por y para ella.

Se busca una mujer… por la cual decir “por ella, me levanto a luchar”.

Se busca una mujer… que sea lo último de ver antes de dormir y así ir mucho más feliz y protegido al mundo de los sueños.

Se busca una mujer… que sea una “Pepe Grillo”, esa conciencia o freno ante los ímpetus, que no permitan que la locura, ceguera o furia, me hagan su víctima.

Se busca una mujer… por la cual pensar “¿Qué hice yo, para merecer tanto del cielo?”.

Se busca una mujer… con la cual ir a la par, como bien entiendo que significa el ser pareja.

Se busca una mujer… que me permita hacer de noble caballero, honrando así el cómo me educaron mis padres y cómo mi alma me motiva y formalizar para ser, decir y sentir.

Se busca una mujer… que me dé calor cuando tenga frío, me acompañe en los momentos de enfermedad, de tristeza o de no saber qué es verdaderamente el “ser o estar”.

Se busca una mujer… que no cambie su forma de ser, sino que la engrane a la mía y así echar a andar sin cesar a nuestra unión como familia.

Se busca una mujer… cuyo pasado esté lleno de aprendizajes, del “sí debió ser”, del “no debió ser” y de esos momentos que le hacen único para mal o para bien.

Se busca una mujer… que sin palabras repetidas, poses ni clichés, aporte de sí misma para solucionar, acrecentar, innovar y diferenciar.

Se busca una mujer… que haga de lo rutinario un remanso y así le quite lo aburrido, por lo cual su compañía ya valdría el cuádruple del 1.000% de potencial que para mí, ya tendría.

Se busca una mujer… que se aleje de la perfección y se aleje de la humanidad, esa que sabe que el buenismo es exagerar y que la malicia es una banalidad.

Se busca una mujer… práctica, sencilla, paisana y a la vez intensa, radiante, sofisticada. Todo en un balance que al pesarlo, siempre su presencia sea mayor y por ende abrume y pisotee a la adversidad.

Se busca una mujer… con la tolerancia por los cielos y las enseñanzas y correcciones más alto, para que me encarrille cuando decaiga o me estanque.

Se busca una mujer… comprensiva con la vida, realista sin acidez, despiadada con el mal y justa con la redención.

Se busca una mujer… a la cual decirle cuánto le quiero, amo, deseo, y que tanto le esperé que creí que no llegaría, pero bendigo al cielo porque así al final, fue.

Se busca una mujer… para empezar desde cero en aquello que no conocemos; pero que con nuestras andanzas sumemos miles de kilómetros de saberes y añoranzas.

Se busca una mujer… que se adapte a algo tan difícil como la acabo de describir, pero intuyo sin errarme de que existen millones de virtuosas, así.

Argenis Serrano 

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