En los contrastes hay
puntos de encuentro que hacen que la precisión del reloj de la vida nos use como
engranajes.
Tú y Yo somos muy
parecidos
No juzgamos, sólo nos
cuidamos de con quien convivir.
Sabemos de paz,
sabemos de guerra.
Algo nos duele, pero
lo callamos mientras lo acallamos.
Guardamos secretos,
que nos placen.
Los dolores
corporales, no nos alejan de la plenitud.
Sí marcamos
distancia, no la traspasamos.
La discreción es un
arma, que usamos para disfrutar en calma.
Tú sabes quién eres,
yo sé quién soy, el mundo sabe de nos.
Eres cortés y animada,
yo amable y pícaro.
Si no fue, no lloras,
si no fue, me reescribo.
La humildad te brota,
mí humildad me sostiene.
No tienes silencios,
mí voz busca ser útil.
Sientes vergüenza y
solucionas, siento vergüenza y no reincido.
Buscaste una
oportunidad de revivir, yo una para iniciar.
No temes de lo que
haces, temo, pero lo hago.
El rencor no te
esclavizó, en mí jamás habitó.
Dudaste y corregiste;
dudar me debilita.
Remontaste y te
sentiste imponente; yo te admiré complacido.
Perdiste a seres
queridos y seguiste; yo también, al mismo ritmo.
Entre el saber y los
místico te mueves; entre el averiguar y lo tangible, me muevo.
Horas de sueño a
cambio de triunfo; lo que soñé, lo logré, y hasta allí.
Decidiste que ya
basta y resurgiste; yo busco el nuevo punto de partida.
Los tabúes, el qué
dirán, las formas, te rigen; yo con llevarlo tatuado en mí, me basta.
Para ti o es blanco o
es negro o no será; para mí, el mundo está lleno de colores.
Entre diferencias,
divergencias, visiones propias de mentes únicas, experiencias personales, fortalezas
morales, atrevimientos a escondidas, placeres a los que no les interesa el
escrutinio de los demás, somos dos vidas normales que son compatibles al no ser
perfectas, por lo cual defiendo a ultranza el que tú y yo somos muy parecidos y
por algo -que no sabemos el motivo, pero le somos agradecidos-, nos conocimos.




