martes

Quien se Enamora de una Mirada


Quien se enamora de una mirada,

no busca palabras ni pide razones,

encuentra en el brillo de un alma callada

la llave que abre mil puertas y dones.

 

Es un relámpago, un fuego imprevisto,

que cruza el espacio de un breve segundo,

un lazo invisible que nunca fue visto,

pero que detiene la marcha del mundo.

 

No importa el pasado ni el nombre siquiera,

ni el rastro que el tiempo dejó en el camino;

basta que un ojo se vuelva frontera

para que el azar se convierta en destino.

 

Hay una magia que habita en los ojos,

ventanas que muestran el mar y el abismo,

capaces de hundir los más fieros enojos

y darnos la paz del mayor optimismo.

 

Se siente en el pecho un latir diferente,

un eco que nace de luz y de asombro;

el mundo parece de pronto elocuente

y el peso del alma no carga en el hombro.

 

Es un magnetismo de fuerza infinita,

un pacto sellado sin voz ni papel,

donde la promesa que el alma necesita

se escribe en el iris, se siente en la piel.

 

Quien cede al impulso de un solo destello

camina en el aire de un sueño despierto;

descubre que nada es tan puro y tan bello

como el horizonte que ahora es abierto.

 

No juzgues al loco que jura quererse

con solo el contacto de un breve fulgor,

que a veces un reino comienza a perderse

donde un par de pupilas inician el amor.

 

Que el mundo prosiga su curso de acero,

que sigan los juicios y el frío rigor;

yo envidio al que sabe, en un guiño certero,

que ha hallado la vida, la luz y el valor.

Argenis Serrano 

sábado

Suspirando por tu Ausencia

suspirando por tu ausencia

Te busco en el mapa de mis soledades,

suspirando tu nombre como un rezo herido,

mientras la distancia inventa verdades.

Es una locura este tiempo perdido

buscando tu sombra en otras ciudades,

viviendo un amor que me deja vencido

y borra en mi cara las felicidades.

 

Qué fácil sería rendirse a la muerte,

dormirse en el frío de algún camposanto,

que estar esperando el azar de tu suerte.

Ya no me conmueve ni el ruego ni el llanto,

solo este deseo de volver a verte

que me vuelve loco, que me causa espanto,

y me obliga, a ciegas, a querer perderte.

 

A veces camino hablando entre dientes,

peleando con fantasmas que no me responden,

ante la mirada de toda la gente.

Son tus recuerdos los que me confunden,

los que me desarman psicológicamente,

mientras mis ganas de ti se hunden

en este silencio tan impertinente.

 

Ya no busco ayuda ni en libros ni en arte,

ni el juicio me sirve para estar de pie,

solo queda el vicio de siempre extrañarte.

Maldigo el momento en el que me alejé,

la obligación de tener que dejarte,

el rastro amargo de todo lo que fue

y esta frenética manía de idealizarte.

 

¿Cómo me salvo de este hundimiento?

Estoy solo en medio de un mar de concreto,

atado a la silla de mi pensamiento.

Tu lugar es lejos, tu amor un secreto,

y yo soy un preso de este sentimiento

que me va robando la paz por completo

en el escenario de mi aislamiento.

 

Te suelto a la suerte, te dejo en la vida,

con tu porte altivo y tu honor de cartón,

que otros se curen con tu despedida.

Ya no quiero ser tu fiel distracción,

ni la cicatriz de tu herida fingida;

prefiero arrancarme del pecho el tirón

de esta esperanza que ya está podrida.

 

Me quedo conmigo, guardando el suspiro,

buscando el alivio de no ser más tuyo,

lejos del centro de tu propio giro.

Entre los escombros de mi propio orgullo

recojo las piezas de lo que hoy retiro:

ya no queda nada, solo este murmullo

de un hombre que libre, por fin, da un respiro. 

 

Argenis Serrano 

viernes

Yo Soy Betty La Fea

Pareciera que he llegado 25 años tarde para hablar sobre “Yo soy Betty la Fea”, pero su vigencia está al tope tanto en su versión original como en las secuelas o alternativas de la misma, además de las adaptaciones que se hicieron y se seguirán haciendo en el mundo entero.

Tanto es su impacto que, estaba buscando la receta de como preparar un ajiaco, el plato típico colombiano más pedido en Santa Fe de Bogotá y la búsqueda me mostró un clip de Nicolás Mora pidiéndole a la mamá de Betty que le hiciera uno.

yo soy betty la fea

¿Qué decir sobre “Yo Soy Betty la Fea”, que ya no se haya dicho?

Que la fórmula está viva porque la realidad interna de la obra se mantiene, pero sólo vista siempre por quien sufre rechazo por su físico y luego observada -y hasta con un impacto psicológico más fuerte y perturbador- por quien tuvo la belleza y la perdió.

Hay gente que observa tanto el físico ajeno que jamás ve el suyo, llenándose de estigmas por una risa burlona, una mirada que juzga sin derecho, que escucha atentamente lo que le conviene y se cierra a las realidades y que usa sus manos para sembrar cizaña o falsa dominación.

Esa gente es fea y, con el paso de los años, se da cuenta que todo lo vacía que fue en su juventud y adultez joven, sirve de nada en las cercanías de la senectud. Y su físico se ve bañado de lágrimas, suspiros y quejas contra sí mismo. Claro está, sí es que la conciencia se libera y pasa a ser su primer juez, hay muchos otros que viven en la sofisma de la belleza hasta la sepultura.

Don Armando entendió eso pronto pero siguió con una seguidilla de errores al ver sólo el físico y alma bella de Betty, pero nunca poder hacer que el suyo se comparase. Le entregó dependencia, pero no apoyo. Y es también es feo, porque el amor propio significa reconstruirse para ser mejor para sí mismo y también para quien le manifiesta amor, ya que, como muchas veces hemos dicho en este blog, “ser pareja es ir a la par”.

Yo soy Betty la Fea también enseño que la belleza puede ser algo feo ante lo vacío, y que los feos que buscan “mejorar la raza” con una mujer bonita o un hombre buenmozo, corren el riesgo de crear un matrimonio vacío de ideas, aportes espirituales, sociales y éticos para sentirse complacidos.

Nadie puede mejorar la raza sólo en el físico, debe mejorarla en actitud, templanza, sociabilidad y empatía, para que se acaben o al menos se aminoren las desigualdades y también los rechazos por el físico.

Yo soy Betty la fea es una historia que se ha ido haciendo más cruda, viendo lo feo de vivir en un mundo de ensueño que no se balancea con realidad y en un mundo de realidad que no se solaza en el ensueño.

Eso de que “todo o es blanco o es negro”, crea parcialidades y no mejora el ánimo, autoestima, realidad de las personas y se forma una especie de discriminación no racial, sino de estructura, que es tan separatista como los choques interraciales, pero un delito que no se juzga, ya que nadie puede ser juzgado por rechazar a alguien que no te gusta, incluso cuando se lo dicen de manera despiadada.

Esta obra -al menos la versión original- tuvo un final feliz porque el poder del guion así lo exige. Pero será mejor cuando se juzgue la fealdad de las actitudes hoscas, indiferentes, cruentas o casi que anti evolutivas para que la verdadera gente fea (la de corazón, alma y humanismo), sea la que se rechace y llore hasta que busque redención real.

Quizá sea pues ese el instante en que la belleza subjetiva tenga su sitial de honor, ya que la gente verá la belleza rea de una persona y esa visión se renovará a diario, acabando con las separaciones, divorcios, infidelidades y desgano en la llama de la pasión.

Así como la protagonista de “Yo soy Betty la fea” eliminó de su ser el odio y la venganza, encontró y dio perdón para ella poder surgir, nosotros lo hallaremos cuando dejemos de ver nada más lo buena que está una mujer o lo colágeno que está un hombre y cegarse con eso, impidiéndose a ver quién es realmente en su interior, antes de que las cosas lleguen a mayores y sea muy tarde.

Argenis Serrano 

domingo

La Visión del Poeta

Hace poco descargué la app Bible Focus para tomar fotos de aquello que me gusta, atrae, entiendo, visualizo, me inspira y se concatena con mí mundo interior y con el de muchos de los míos y ajenos en derredor, lo que yo llamo “la visión del poeta”.

Esa aplicación, gracias a su tecnología de inteligencia artificial llamada Bible Lens, ubica versículos que se correspondan realmente a la escena a describir y poder enviarlos a través de las redes sociales, conjugando así la comprensión humana con la verdad divina.

Esto, -también como inspiración-, me fue plácido, ya que contemplo que la tecnología entiende, aunque sea por algoritmos, lo que nosotros vemos e incluso lo analiza más allá de la percepción inicial, para poder asociarlo con miles de versículos, pasajes o extractos del libro más importante del mundo: LA BIBLIA.

la visión del poeta

Y ello terminará siendo ese legado y regalo que llegará a los dispositivos de millares de personas, pasando por vista o reenvío, emulando tiempos antiguos, donde aquellos beneficiados con la visión del poeta, fueron capaces de ver y describir para luego leer y escribir material que halagara a reyes y gente del pueblo por igual.

Un poeta puede comprender a un enamorado que no sabe cómo declarársele a su amada; igualmente puede escribir las palabras adecuadas que una mujer puede transmitirle de manera decente pero coqueta al hombre de sus sueños.

La visión del poeta ha descrito las grandes épicas de aquellos héroes, sus amadas y sus batallas, el ascenso y caída de los enemigos, el comienzo y fin de las civilizaciones.

Los males sociales han encontrado en la pluma del poeta la descripción más sutil y comprensiva para aquellos que han querido abrir sus mentes y buscar en mensajes ocultos, pero muy a la vista de los buenos entendedores, aquellos elementos de rebelión justa y cambio que han creado a las sociedades modernas.

Una poesía puede ser canción así como una canción puede ser una poesía, una simbiosis que pueden lograr quienes abren sus mentes a las realidades del mundo que se encuentran en los detalles más pequeños.

La polisemia de la palabra, la sinonimia, el ataque directo y con razón hacia la pobreza del lenguaje, la motivación en pro de la igualdad en las personas que no tienen su techo de conocimiento y comprensión bajo, retroalimentan los mejores poemas, prosas, ripios, sonetos o himnos.

Pero, lamentablemente la visión del poeta está siendo reducida y no precisamente por la Internet y su tecnología, sino por quienes no desean escuchar lo que sale de los recovecos más recónditos de la comprensión y que dictan aquello que el humo de las novedades y manipulaciones no quieren que veamos.

Está en lo hosco de quienes no desean poesía, sino materialismo o grosería; que prefieren romper con la dulzura, inocencia y la capacidad de sorprenderse, supuestamente para no ser heridos, sin darse cuenta que ya han sido golpeados con desazón, desánimo e incapacidad de soñar y querer a lo grande, bonito y sublime.

Así como la visión del poeta y sus creaciones van en decadencia por omisión de los lectores, quizá ocurra con las flores, chocolates, cenas y paseos. Ya ocurrió con las canciones, destruidas no por la tecnología sino por anti poetas, que buscan la rima fácil y de la más baja calaña, para vender y sublimar con inicuos ritmos a quienes sin saberlo, van así perdiendo su sensibilidad.

Cuando la poesía sea nuevamente tomada en cuenta, que se entienda que puede encontrar palabras correctas en las escenas que cegamos por cotidianas, volveremos a despertar el ímpetu y las ganas de soñar y querer a lo grande, como la tenían nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos hasta llegar al chozno y más atrás.

Quienes desarrollan la IA de Bible Focus lo han comprendido y esa herramienta para descargar nos han conferido. Esperemos que el mundo entienda que necesita a la poesía, que no es moda de siglos atrás, sino otra de las artes que hilvana aquello que nos sucede y a un lado, sin querer y sin razón, echamos.

Argenis Serrano 

jueves

Sinfonía de Gemidos (Poema Erótico)

gemidos

 

En la danza de la noche, donde susurros se encuentran,
sus labios, un misterio, en la penumbra se entrelazan.
Unos gemidos suaves, como una melodía secreta,
que fluyen desde su alma, en éxtasis se entreteje.

Bajo la caricia de tus dedos, un río de placer,
su cuerpo se estremece, en tu abrazo se deshace.
Cada suspiro, una nota, en la sinfonía del deseo,
que te invita a explorar, más allá de lo que ves.

En el éxtasis del momento, donde el tiempo se detiene,
su voz, un eco de pasión, que en tu alma resuena.
Varios gemidos, un secreto, que solo tú puedes escuchar,
en la intimidad de la noche, donde el placer se encuentra.

En la danza de la luna, donde los cuerpos se unen,
su voz, una sinfonía, que en tu corazón se graba.
Cada susurro, un misterio, que te lleva a soñar,
en la magia del momento, donde el placer se abraza.

En el furor de la pasión, donde anhelos se desatan,
sus labios, un enigma, en la oscuridad se entrelazan.
Gemidos profundos, como una canción prohibida,
que nacen de su ser, en éxtasis se desbordan.

Bajo el toque de tus manos, un océano de deleite,
su cuerpo se estremece, en tu pasión se disuelve.
Cada suspiro, un verso, en la poesía del deseo,
que te llama a adentrarte, más allá de lo visible.

En la cúspide del éxtasis, donde el tiempo se suspende,
su voz, un murmullo de lujuria, que en tu alma penetra.
Los gemidos, cuán misterio, solo tú puedes descifrar,
en la intimidad de la noche, donde el placer se revela.

Argenis Serrano 

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