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Brindo por Nuestra Amistad

brindo por nuestra amistad

Busco con estas palabras agradecerte que me ayudaras en encontrarme conmigo mismo, no por haberme dejado perder el los mares de la tristeza, sino en los de la rutina que tanto llega a aturdir sin ser percibido hasta que te encuentras  con los muros de la repetición, el sin sentido, el tedio y la desazón. Brindo por nuestra amistad que me ayudó a desbloquear esos recuerdos que fueron, son y serán mi fuerza.

¿El motivo?, en ellos estoy involucrado con actrices y actores de primera línea, que jamás falsearon un instante el brillo de su amistad; que estuvieron en las buenas y en las malas, incluso cuando no había la comunicación que hay ahora.

¿Por qué?, porque te hicieron sentir bien con sus cálidos abrazos, que puedes volver a sentir y reconfortarte con ellos cuando estás temblando.

Dijeron las palabras adecuadas, de estímulo y plusvalía en las que no simplemente alabaron a la persona, sino que construyeron puentes y delegaron conocimientos para que uno mismo diseñe nuevos puentes con las personas en derredor.

Actitudes plausible, labores hechas con amor, defensa del prójimo y confianza constructiva en aquello que puede involucrar a más y más personas. Eso es lo que tú haces y que además de ser mí ejemplo, me invita naturalmente a dar gracias al Creador por haberte cruzado en mí vida.

Con pequeñas dosis, en momentos especiales, la magia surgía y el agrado quedaba. De ese que lo dejaba a uno enratonado por beber más de tu presencia y luego quedaba aquel guayabo de bellas reminiscencias que se podían reproducir segundo a segundo en fechas coincidentes, semana tras semana.

Pasado ya tanto tiempo, el candor se mantiene igual aunque nos falten esos abrazos, encuentros de miradas, sonrisas, algarabías, originalidades, sorpresas y experiencias privadas y secretas de dos adultos que se sentían como niños disfrutando más que los demás en derredor, sabiendo por igual que nuestras amistades se sentían iguales con aquellos con quienes hacían match y todos en general.

Melancólico, algo sollozante y profundamente conmovido, busco en esos momentos donde la serenidad llega y la morriña amerita presentarse y ser domada por una mente y corazón fuerte, levanto una bebida, veo hacia arriba y casi catatónico me sumerjo en los recuerdos de lo vivido.

Los sonidos, colores, lugares, escenarios, vaivenes y la igualdad entre las diferencias de todos en derredor hacen eco y se organizan para devolverme a tiempos que sigo agradecido a la vida por haberme permitido, complacido de haber gozado de tanto en momentos mágicos de arte y voz.

Como quien celebra un triunfo y honra a los que ya no están, levanto mí vaso, digo salud, y brindo por nuestra amistad, por aquello que ha existido, por lo que venga y por las posibilidades de volvernos a reunir por siempre, allá en la eternidad.

Argenis Serrano 

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