Inspirado
en el profesionalismo de mí amigo Fernando, el mejor Electricista en Alicante, con más de 40 años con su negocio de instalaciones eléctricas Alicante, he
llevado esta prosa a un imaginario
No busco palabras que deslumbren
ni sean cursis o rebuscadas, tanto que las personas las asocien con un tema
eléctrico; sólo escribo con la picardía que el tema desata y seguro de que
-entre líneas- tú entenderás la energía que vive en mí mensaje a ti.
Porque la luz que importa
no es la que parpadea para llamar la atención y permitirnos hacer más ligera la
cotidianidad de la convivencia, sino la que permanece encendida cuando afuera
todo es oscuridad… o peor aún, cuando la oscuridad reside dentro de nosotros y
debemos controlarla para que no se disemine.
Contigo no hay
cortocircuitos ni fallas que marquen un destino ruin y desolador, de lo que fue
a una muestra tangible, exacerbante y llorosa de la nada. Lo nuestro es un
sistema bien diseñado, como por un ingeniero que trazó cada ramal en pro del
beneficio de quien habitará pronto y quien venga después, dándole longevidad a
su obra.
Lo nuestro es una
conexión limpia donde la energía no se pierde por el camino, sino que cumple su
orden natural de transformarse a nuestro favor. Me gusta pensar que eres mi
polo a tierra, la que me lleva a la realidad y al mismo cielo, sin ilusiones
que logren estrellarse ni realidades que se conviertan en ruindad.
Eres pues ese lugar
seguro donde puedo descargar todas las tensiones del día y simplemente quedarme
en calma, sabiendo que el circuito está protegido por ti, estoica y duradera
como una caja de fusibles que soporta altas y bajas.
Lo digo porque está más
que claro que en muchas ocasiones la vida sube el voltaje y el mundo parece
querer quemarlo todo, pero tú -para mí-, has sido, eres y será por siempre el
aislante perfecto. Mantienes la estructura de mi vida adulta fría y segura (sin
que ello sea malo, pueril o frígido), pues sucedes que te la pasas permitiendo
que lo que llevamos por dentro siga fluyendo sin riesgo.
Lo nuestro jamás ha sido,
es ni será originado por chispas momentáneas, esas que sólo duran un segundo y
dejan olor a quemado y preocupaciones de fallas inexistentes, sólo pequeñas eventualidades
propias de la física; esto que hemos vivido se trata de la frecuencia constante
en la que nos movemos, en sintonía, precisión y logrando resultados brillantes.
Como bien sabes, amor
mío, estamos en fase. Y mientras la continuidad no se rompa -gracias a lo bien
que hemos empalmado y siempre supervisando que no haya fallas y, de haberlas,
corregirlas a tiempo para que nada falle, se queme y se pierda, aquí entre
ambos siempre habrá calor, habrá luz y, sobre todo, habrá un lugar donde volver
a conectarse.
La misma intensidad que
demostré al conocerte, pretenderte y lograr ser parte de tu radiante ser, la
mantendré estable y vibrando en la misma frecuencia; esto, más que una promesa,
es mi deber ser y propósito, porque puedo, debo y quiero ser un todo eléctrico,
contigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario