A
esta edad uno debe mirar hacia atrás, solamente para recordar a quienes
estuvieron en algún día de algún mes de algún año, precisamente en algún momento
en que se requería de ayuda, cuidados o mejor dicho, de una amistad.
La vida
nos lleva por diversos rumbos físicos o espirituales y cada instante es novedosos.
Y nada podría ser más irresponsable e injusto, que olvidar a la gente buena.
Un brindis
o varios, hago con honor a la gente de bien que el cielo ha permitido pase por
mi vida.
A quien
me ayudó a no rendirme en los estudios, me prestó sus apuntes, fue mi compañía cuando
otros no me elegían.
Brindo
por la persona que trascendió de ser parte del compañerismo laboral y buscó mí
amistad.
Un brindis
por esos vecinos que demostraron ser esos amigos casi hermanos, siempre de los
más cercanos.
Gracias
a quien alguna vez me pagó el pasaje cuando se me olvidó el efectivo; o que me
cargó un paquete cuando yo por incomodidad, no podía.
Mis respetos
y un ¿Salud!, por aquellas personas dicharacheras o anecdóticas que con sus
palabras, cuentos y acciones, educaron y amenizaron mis instantes.
Siempre
un brindis por esos familiares que, más allá de las actividades y acciones para
con sus propias familias, supieron estar en los momentos duros y suaves de la
vida.
Brindo
por los amigos que, ante un llamado para buscar, comprar, trasladar a alguien o
algo, sin chistar así lo hicieron y se pudo resolver una contingencia o
necesidad.
Un brindis
por quien compartió su fiesta de cumpleaños, una graduación, una parrilla o un
brindis de cervezas y refrescos, con propios y extraños, para celebrar sin
distingo algo que le era importante.
Brindo
por los amigos que ante su noviazgo, boda o el nacimiento de sus hijos,
compartieron esas dichas con uno, haciéndonos copartícipes de algo que les
llega al alma.
He de brindar por quienes se alejan del personalismo y el "yo, yo, yo", en su hablar, así como de quien no se la pasa cuestionando o peleando con Molinos de Viento, ya que son una bocanada de aire fresco que ayuda a alejar a las malas vibras.
Brindo
por los desconocidos que con un gesto amable, se hicieron reconocidos como esas
personas que hacen falta en el día a día, para estar en un mundo mejor y con
mayor esperanza de sanar.
Brindo
por el trabajo y la enseñanza, las dos maneras de ser una persona solvente y
moralmente activo que la vida tiene, así como todos aquellos que me han ayudado
en esos instantes, como en los apuros financieros y anímicos.
Y,
claramente, un brindis por los magníficos padres que la vida me otorgó, a la
par de brindar toda mi devoción y entrega a Dios, que en esta montaña rusa de
emociones y situaciones que es la vida, jamás me ha abandonado y me ha enseñado
que en dichos altibajos, la anarquía, ego y sofismas jamás son dignas
compañeras.
Brindo
y seguiré brindando por ello y más, porque el saber y el sentir así me lo
indican y piden, lo que significa que es lo más noble que puedo hacer como
gesto tácito, así como el seguir siendo útil para los demás como para mí, es el
gesto tangible que con más gusto y sinceridad he de ejecutar.
Un
brindis por todos nosotros, ¡SALUD, AMOR, PRODUCTIVIDAD!
