miércoles

Te diré lo linda que eres en 1.000 palabras

te diré lo linda que eres

Suave eco de arenas doradas que el tiempo modela, donde el viento del este murmura secretos sin fin.

Paz de la infancia que aguarda en la sombra del alba, mar que suspira en la orilla de un tierno confín.

Y al mirarlas unidas, mi pecho se enciende de nuevo: Te diré lo linda que eres no solo en la forma, sino en la calma profunda que dejan a su paso, como un faro antiguo que guía mis pasos en la noche.

 

Canto secreto que brota de antiguas raíces, misterio sutil que resuena en la fronda al nacer.

Luz de lucero que cruza los cielos nocturnos, fuego sutil que ilumina el arcano ser.

Y al sentir sus latidos mezclados en un solo compás, Te diré lo linda que eres al descubrir que el universo entero cabe en la música callada con la que alejan todas mis sombras.

 

Eco del agua que canta en la roca dormida, frescor de la tarde que abriga la dulce quietud.

Tono de pétalo hondo que besa la brisa, silencio purísimo lleno de hermosa virtud.

Y al tenerlas conmigo en este refugio de brumas, Te diré lo linda que eres por esa gracia silvestre que inunda de colores vivos el lienzo gris de mis días.

 

Espuma que danza en la vasta extensión salada, refugio de barcos que buscan un puerto al andar.

Flor que florece en la cima de auroras doradas, magia que cruza la cumbre sin vacilar.

Y al fundir sus presencias en este latido constante, Te diré lo linda que eres al ver cómo el mar y la cumbre se besan en tus ojos, borrando los límites de mi propia existencia.

 

Cuerda vibrante que emite una nota sincera, guía invisible que cruza el confín estelar.

Aura de estrellas que abrigan la noche entera, fuego bendito que calma cualquier pesar.

Y al notar vuestra luz habitando este mismo camino, Te diré lo linda que eres porque en cada destello suyo reconozco la brújula exacta que me devuelve siempre a casa.

 

Fuerza invencible que late en la noble madera, valiente promesa que nunca se rinde al dolor.

Santuario de paz donde el alma descansa ligera, cura bendita que sana con tierno amor.

Y al abrigarme en la fuerza y el consuelo que desprenden, Te diré lo linda que eres al comprobar que tu presencia es a la vez mi muralla firme y mi refugio más sagrado.

 

Antorcha encendida que rinde culto a los astros, regla perfecta que alumbra la obscuridad.

Guía del tiempo que marca sutiles sus pasos, faro de gracia que busca la claridad.

Y al caminar de la mano por senderos de asombro, Te diré lo linda que eres por esa armonía exacta con la que ordenas el caos de mis pensamientos más profundos.

 

Destello de aurora que rompe la densa neblina, promesa de albor que despierta la tierna ilusión.

Promesa sagrada que habita en la fe más genuina, faro que enciende de nuevo el gran corazón.

Y al mirar ese brillo que doblega cualquier tristeza, Te diré lo linda que eres porque tu risa es la luz primera que disipa los fantasmas de mis noches más largas.

 

Mensaje de alas que cruzan el éter sagrado, aliento celeste que habita en la humilde voz.

Fuerza invisible que cuida el camino trazado, pureza eterna que viene directa de Dios.

Y al sentir esa paz celestial que me acompaña, Te diré lo linda que eres al notar que tu sola compañía convierte en milagro cualquier instante cotidiano.

 

Canto festivo que alegra la noble hidalguía, fuerza guerrera que vence con gracia y valor.

Terciopelo de espinas que guarda la bella armonía, reina sutil que despierta el más hondo amor.

Y al juntar la dulzura y el orgullo de su madera, Te diré lo linda que eres al ver que en tu pecho conviven la valentía de los vientos y la delicadeza de una flor abierta.

 

Torre de fuerza que custodia la vieja muralla, enigma de vientos que cruzan el ancho confín.

Pulso sutil de una lengua que nunca se calla, fuego secreto que brilla sin un principio o fin.

Y al perderme en la magia indescifrable de su origen, Te diré lo linda que eres porque guardas en tus adentros los secretos mejor guardados de este vasto mundo.

 

Nieve perpetua que duerme en el gran norte frío, refugio blanco que calma la tempestad.

Onda sutil que dibuja en el agua su brío, círculo tierno de eterna complicidad.

Y al cobijarme en el hielo y la danza de sus paisajes, Te diré lo linda que eres al sentir que tu frescura me despierta de golpe todas las ganas de vivir.

 

Susurro breve que brota de fuentes lejanas, misterio antiguo que guarda la soledad.

Eco redondo que suena en las madrugadas, sombra sutil que abraza la libertad.

Y al escuchar ese tono íntimo que me estremece, Te diré lo linda que eres porque en tu silencio encuentro las respuestas que jamás supe buscar en voz alta.

 

Oro fundido que baña la aurora naciente, templo de sol que ilumina la oscuridad.

Firmeza antigua que esculpe la dura frente, rostro sincero que emana gran dignidad.

Y al contemplar la nobleza que brilla en sus facciones, Te diré lo linda que eres al ver que tu mirada refleja la realeza intacta de un amanecer sin nubes.

 

Pétalo tierno que guarda la flor temprana, manto de nardos que alegra el jardín floral.

Pulso sutil que conduce por senda hermana, onda secreta de ritmo muy sutil.

Y al sentir la fragancia que desprenden tus sentidos, Te diré lo linda que eres porque cada movimiento tuyo dibuja la poesía más perfecta sobre la tierra.

 

Jardín florecido que alegra la tierra estéril, promesa franca que nace de la verdad.

Reina de estirpe que guarda el escudo gentil, fuerza que abriga con gran generosidad.

Y al cruzarme con la gracia de sus pasos firmes, Te diré lo linda que eres al descubrir que la verdadera nobleza consiste en regalar ternura sin pedir nada a cambio.

 

Valentía hidalga que vence la dura prueba, fuerza de espíritu libre de todo mal.

Canto de triunfo que cruza la tierra nueva, puente dorado que lleva hacia el ideal.

Y al saber que en tus ojos habita semejante brío, Te diré lo linda que eres porque tu temple me inspira a escalar cualquier montaña sin mirar atrás.

 

Reina que impera en la escena de los anhelos, canto glorioso que aplaude la multitud.

Cielo lejano que baña de luz los suelos, gracia divina que inspira gran plenitud.

Y al admirar la elegancia con que cruzas el mundo, Te diré lo linda que eres al notar que cada uno de tus gestos deja una huella imborrable en mi memoria.

 

Diosa mestiza que canta en la selva umbría, fuente de gracia que fluye con honda paz.

Fuerza salvaje que rompe la hipocresía, voz indomable de noble y altiva faz.

Y al fundir en mis brazos el misterio de la tierra y la furia de los elementos, Te diré lo linda que eres porque en ti convergen todos los enigmas hermosos que hacen que valga la pena latir.

Argenis Serrano 

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