No voy a extenderme mucho para hablar sobre la doctora, músico, madre, amiga y mejor persona que es María Eugenia Márquez Ledezma, no por falta de méritos, sino porque cada letra noble es insuficiente para llegar a demostrarles quién es ella para todos aquellos que le conocemos de una u otra forma.
Pero
cuando digo “el valor de tratar bonito”, brinda el norte de lo que su humanismo
representa: un ser socialmente completo, en un mundo que parece resultar
anacrónico ante su esencia.
Y aún
así, ella ha sabido coexistir en sana paz, enfrentando adversidades y
sinsabores como todos, pero con la diferencia de que ello no disminuye su
fortaleza, entereza y ganas de seguir demostrando que la sonrisa no es un
accesorio, sino una manera de ser y estar.
Ella
te puede abrazar con igual fuerza con los brazos, como con la mirada como con
la palabra dicha o la palabra escrita. Y a quienes se sienten bien, llegan a
estar mejor, así como de seguro quienes acuden a sus buenos oficios como médico
ecografista, encuentran sosiego, guía y verdad, ingredientes para un próximo
bienestar.
Ella
toca la mandolina, lee música, canta, es presentadora, coordina, atiende a
amigos, conocidos y demás en el mismo balance. Su espíritu le hace brillar y su
presencia gratamente se hace notar.
50
años dedicados a la medicina, más años a la música instrumental, muchos a la
música coral y toda su vida para amar a sus familiares, en el mismo tránsito
que fueron llegando a su vida, con un amor, estilo y paz, que se regenera y
transforma a cada instante en algo mejor.
Así de
grande es el valor de tratar bonito que ella brinda, que aunque poco nos
veamos, un mero saludo de ella por WhatsApp te pone de buen humor, porque sabes
que no son palabras meramente formales y distan galaxias de ser banales. Dice lo
que siente y su ser destila una energía que hasta a lo tecnológico, subyuga y
lo hace vehículo de su buena voluntad.
Parafraseándola,
hoy 08 de noviembre ella da una nueva vuelta al sol. Y sin dudar que le dará
gracias a Dios y a toda la existencia que entre sostenidos y bemoles le han
construido y dado valor a su paso terrenal.
Quien
suscribe y muchos de los que puedan a bien leer estas palabras, estamos de
acuerdo que María Eugenia Márquez Ledezma (“Maru”), es el mejor ejemplo a
conseguir de que lo valioso de tratar bonito, sin ser tonto, débil o meramente
formal, es uno de los pilares que sostiene a la sociedad y que brinda esperanza
de que en el ahora y en el futuro, sea mejor y más unida, la humanidad.
Feliz
cumpleaños, Maru, de uno de los miles que te quiere y admira…

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