martes

Los Senos de Verdad son...

El gusto de la leche materna que me alimentó y me retozó con la felicidad aferrado a los senos de mi madre. Ese regazo fue mi lugar de sustento en la vida y el amor que me bebí se hizo la seguridad que me sustentaría el resto de mis días. Y así ha sido.

Hoy que soy un hombre, sé que perdonaría al hermano que me hubiese arrebatado sus pechos, ese regazo y ese abrazo; con quien hubiese compartido mimos, atención y por quien podría haber recibido regaños. Te perdono hermano (de mi útopica mente) por haberme arrebatado mi lugar en la vida, así como me perdonaría alguien si le hubiese desplazado con mi llegada al mundo. 


No sabía que podría, siendo hijo único entender la viva dicotomía de protección y acoso, que causa la sana envidia de hermanos, cuando nunca sufrí desplazamiento, tristezas y egoísmos por mi madre.

Jamás podría perdonar a mi madre. ¡Ey, ojo! No es que no lo merezca, es que no soy quien para perdonar y menos a un ser maravilloso y que jamás hizo, hace o hará mal. De niño comencé a celarte y hoy me veo con el temor de repetir en los pechos de mi mujer la misma pérdida del pasado.


Sí, el busto de la mujer. Quizás la obsesión de los chicos por verlos. El asombro de observarlos de aquella que muestra su desnudez, de sentirlos, y lo mejor de todo: Entenderlos y respetarlos.

No importa el tamaño o forma del busto y su punta de vida y gozo (para el lactante y el amante). Lo que importa es quien los porta.

Su femineidad está en su sonrisa, en como se quieren y quieren, en el valor de algo que sí vale grande en absorción, que no es más que su cerebro, y en algo gigante con competencia: Su corazón en franco mano a mano con su espíritu.

Elegir a una mujer por su busto es como decir que la parchita más grande te dará más jugo o que el mejor auto es el que te dará más felicidad. La elegancia, la prestancia, coquetería, sexappeal se hace con el seno que sea y en el tamaño que venga.

Sí, son un gancho. Pero ¿de qué me vale tocarlos y que no haya vida...en quien los porta?. Puede haber elementos de ciencia en ellos, pero el elemento "alma" es el que les da verdadero sentido, sabor, gusto, presencia y candor.

Si en ellos he de retozar, unidos a esperanzas, corazón, cuerpo y alma ambos han de estar. Por que´se que son la punta del "iceberg" del amor...

Hoy concientizo: Que la teta rebosante de leche tibia y el regazo del amor, fueron suficientes, que no hay peligro de perderla porque esa teta siempre ha sido mía. Y que el busto de aquella que me permita verlo, no será suficiente, sino viene acompañado de lo más valioso, resaltante y femenino: Una mujer en toda la extensión de su palabra.

Tu busto es mi admiración, respeto y...gusto.

9 comentarios:

  1. ¡Bravo! Por fin alguien que no ve bustos con patas... Sino una mujer detrás de cada uno =D

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  2. BUeno para gustos se hicieron los colores, los míos son naturales, aún no he tenido necesidad de hacerme un retoque, sin embargo no juzgo a las que se hacen su refrescamiento Y/O unos senos nuevos...el punto es, el no exagerar la nota y ser comedidas..Te la comiste con este artículo y con esta parte:
    "Su femineidad está en su sonrisa, en como se quieren y quieren, en el valor de algo que sí vale grande en absorción, que no es más que su cerebro, y en algo gigante con competencia: Su corazón en franco mano a mano con su espíritu."
    Gracias por lo que me toca..un abrazo

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  3. Pana dejame felicitarte, la cruda verdad, exitos para ti

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  4. excelente amigo es hermoso eso de la mujer que esta detras de los senos...

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  5. Eso es demasiado hermoso! No tengo otras palabras! Gracias por compartirlo!

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  6. Muy tierno y hermoso... :D mas allá de lo superficial

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  7. Excelente!! al fin alguien que no ve las lolas solamente como portadoras de sexo, muy bueno!!

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  8. Muy bello, me encanto... gracias por compartirlo.
    Atte. Rosyms_

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  9. Agradezco mucho sus palabras. La verdad que los senos nada son sin una mujer que los porte con orgullo y que se le valore más por su ser del cómo es o se le vean.
    Sí se los agranda o reduce, es una decisión que se respeta y no minimiza la admiración.
    Es agradable sentir que se sienten complacidas, eso sí es sexy

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