domingo

La Visión del Poeta

Hace poco descargué la app Bible Focus para tomar fotos de aquello que me gusta, atrae, entiendo, visualizo, me inspira y se concatena con mí mundo interior y con el de muchos de los míos y ajenos en derredor, lo que yo llamo “la visión del poeta”.

Esa aplicación, gracias a su tecnología de inteligencia artificial llamada Bible Lens, ubica versículos que se correspondan realmente a la escena a describir y poder enviarlos a través de las redes sociales, conjugando así la comprensión humana con la verdad divina.

Esto, -también como inspiración-, me fue plácido, ya que contemplo que la tecnología entiende, aunque sea por algoritmos, lo que nosotros vemos e incluso lo analiza más allá de la percepción inicial, para poder asociarlo con miles de versículos, pasajes o extractos del libro más importante del mundo: LA BIBLIA.

la visión del poeta

Y ello terminará siendo ese legado y regalo que llegará a los dispositivos de millares de personas, pasando por vista o reenvío, emulando tiempos antiguos, donde aquellos beneficiados con la visión del poeta, fueron capaces de ver y describir para luego leer y escribir material que halagara a reyes y gente del pueblo por igual.

Un poeta puede comprender a un enamorado que no sabe cómo declarársele a su amada; igualmente puede escribir las palabras adecuadas que una mujer puede transmitirle de manera decente pero coqueta al hombre de sus sueños.

La visión del poeta ha descrito las grandes épicas de aquellos héroes, sus amadas y sus batallas, el ascenso y caída de los enemigos, el comienzo y fin de las civilizaciones.

Los males sociales han encontrado en la pluma del poeta la descripción más sutil y comprensiva para aquellos que han querido abrir sus mentes y buscar en mensajes ocultos, pero muy a la vista de los buenos entendedores, aquellos elementos de rebelión justa y cambio que han creado a las sociedades modernas.

Una poesía puede ser canción así como una canción puede ser una poesía, una simbiosis que pueden lograr quienes abren sus mentes a las realidades del mundo que se encuentran en los detalles más pequeños.

La polisemia de la palabra, la sinonimia, el ataque directo y con razón hacia la pobreza del lenguaje, la motivación en pro de la igualdad en las personas que no tienen su techo de conocimiento y comprensión bajo, retroalimentan los mejores poemas, prosas, ripios, sonetos o himnos.

Pero, lamentablemente la visión del poeta está siendo reducida y no precisamente por la Internet y su tecnología, sino por quienes no desean escuchar lo que sale de los recovecos más recónditos de la comprensión y que dictan aquello que el humo de las novedades y manipulaciones no quieren que veamos.

Está en lo hosco de quienes no desean poesía, sino materialismo o grosería; que prefieren romper con la dulzura, inocencia y la capacidad de sorprenderse, supuestamente para no ser heridos, sin darse cuenta que ya han sido golpeados con desazón, desánimo e incapacidad de soñar y querer a lo grande, bonito y sublime.

Así como la visión del poeta y sus creaciones van en decadencia por omisión de los lectores, quizá ocurra con las flores, chocolates, cenas y paseos. Ya ocurrió con las canciones, destruidas no por la tecnología sino por anti poetas, que buscan la rima fácil y de la más baja calaña, para vender y sublimar con inicuos ritmos a quienes sin saberlo, van así perdiendo su sensibilidad.

Cuando la poesía sea nuevamente tomada en cuenta, que se entienda que puede encontrar palabras correctas en las escenas que cegamos por cotidianas, volveremos a despertar el ímpetu y las ganas de soñar y querer a lo grande, como la tenían nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos hasta llegar al chozno y más atrás.

Quienes desarrollan la IA de Bible Focus lo han comprendido y esa herramienta para descargar nos han conferido. Esperemos que el mundo entienda que necesita a la poesía, que no es moda de siglos atrás, sino otra de las artes que hilvana aquello que nos sucede y a un lado, sin querer y sin razón, echamos.

Argenis Serrano 

jueves

Sinfonía de Gemidos (Poema Erótico)

gemidos

 

En la danza de la noche, donde susurros se encuentran,
sus labios, un misterio, en la penumbra se entrelazan.
Unos gemidos suaves, como una melodía secreta,
que fluyen desde su alma, en éxtasis se entreteje.

Bajo la caricia de tus dedos, un río de placer,
su cuerpo se estremece, en tu abrazo se deshace.
Cada suspiro, una nota, en la sinfonía del deseo,
que te invita a explorar, más allá de lo que ves.

En el éxtasis del momento, donde el tiempo se detiene,
su voz, un eco de pasión, que en tu alma resuena.
Varios gemidos, un secreto, que solo tú puedes escuchar,
en la intimidad de la noche, donde el placer se encuentra.

En la danza de la luna, donde los cuerpos se unen,
su voz, una sinfonía, que en tu corazón se graba.
Cada susurro, un misterio, que te lleva a soñar,
en la magia del momento, donde el placer se abraza.

En el furor de la pasión, donde anhelos se desatan,
sus labios, un enigma, en la oscuridad se entrelazan.
Gemidos profundos, como una canción prohibida,
que nacen de su ser, en éxtasis se desbordan.

Bajo el toque de tus manos, un océano de deleite,
su cuerpo se estremece, en tu pasión se disuelve.
Cada suspiro, un verso, en la poesía del deseo,
que te llama a adentrarte, más allá de lo visible.

En la cúspide del éxtasis, donde el tiempo se suspende,
su voz, un murmullo de lujuria, que en tu alma penetra.
Los gemidos, cuán misterio, solo tú puedes descifrar,
en la intimidad de la noche, donde el placer se revela.

Argenis Serrano 

viernes

Buenas Noches, Amor Mío

buenas noches

Que la paz divina inunde tu alma mientras ángeles custodian tu descanso, aguardando juntos el nuevo amanecer.

 

Deseo que tu lecho sea un jardín vivo, donde el perfume de los pétalos disipe miedos y revele, al fin, el esplendor de tu esencia.

 

Bajo el manto del silencio, mi voz se hace eco, hilando hilos de seda entre tu pecho y el mío, para que ni el frío de la sombra roce tu aliento.

 

Me filtraré en tus sueños con anhelo para beber de tu fuente y renovar mi canto. Reposa entre nubes de ambrosía, vida mía, que yo velaré tu calma hasta que el sol regrese.

 

Seré la centinela de tus anhelos más callados, el guardián de la luna que se posa en tu frente, hasta que la aurora reclame el espacio de tu nombre.

 

Y al despertar, cuando la luz nos encuentre, mis labios y mi canción serán el arrullo que busque el dulce brillo de tu mirada.

 

Claridad y reposo, una para bien amanecer y el otro para que tengas al tope tu potencial y ser de mujer.


Argenis Serrano 

lunes

Cuando Pienso en tu Nombre, evoco...

cuando pienso en tu nombre, evoco

Cuando pienso en tu nombre, evoco un eco de maderas antiguas y resinas que flotan en el aire, una marea serena que se retira dejando destellos de plata en la arena.

De pronto, surgen pasillos de mármol iluminados por una luz pálida, seguidos de un murmullo de agua dulce que se pierde entre helechos.

Siento el peso reconfortante de la tierra húmeda tras la lluvia y, finalmente, el matiz profundo de un pétalo de terciopelo que se oscurece al caer la tarde.

Evoco la inmensidad de un horizonte donde el cielo toca el salitre, un viento cálido que atraviesa dunas de arena dorada y una fibra de seda que se enreda con suavidad en los dedos.

Aparece entonces una claridad que parece nacer del mismo sol, un puente de piedra cubierto de musgo y el silencio sagrado que se respira dentro de una gruta donde el tiempo se detiene.

Pienso en una claridad que sube por los valles como la primera luz del día, el orden perfecto de un jardín que ha crecido bajo la mirada del norte y una chispa eléctrica que atraviesa el cristal.

Siento una calidez que abraza como una manta de lana pura, el vuelo de una pluma blanca en un espacio vacío y una presencia etérea que parece vigilar el sueño de los demás.

Se me viene a la mente el crujir de las hojas bajo un paso firme, la fragancia de un capullo de flor que se abre justo antes del amanecer y una nota de piano que queda suspendida en una habitación cerrada.

Luego, el frío seco de una llanura blanca que brilla bajo las estrellas, el ritmo constante de un telar que teje historias invisibles y el aroma a especias que viaja en un barco de madera.

Evoco un círculo perfecto trazado en el agua, el brillo del primer astro que se asoma en el crepúsculo y una raíz que se aferra con fuerza a la roca viva. Hay una elegancia discreta, como un encaje antiguo guardado en un baúl, junto a la sencillez de un tallo verde que busca el sol y la fuerza de una corriente que fluye con determinación hacia el centro de la tierra.

Finalmente, aunque sea algo divinamente cíclico y expansivo, evoco la armonía de una estructura que no necesita adornos para ser bella, el refugio de una sombra fresca en medio del mediodía y la mirada de quien posee un secreto guardado por siglos.

Siento la sofisticación de una tela que fluye con el movimiento, un escenario que se ilumina con una luz dorada y el eco de una voz que resuena en un valle lejano, despidiendo el día.

Por esto y más, no dejo de pensarte bonito, por el bien que me haces, por lo que siento por ti, por respeto máximo a tu estampa y porque soy así.

De allí que mi evocación diaria es a tu existencia y que quizás escuchas en el susurrar del viento, haciendo una invocación de que algún día me pienses y quieras como yo, te quiero.

Argenis Serrano 

martes

Décimas de un Encuentro Inesperado

décimas de un encuentro inesperado

Te conocí por casualidad en el café de la esquina, mirando una vitrina o al tomar mi habitualidad. Rompió toda adversidad tu presencia tan serena; olvidé toda condena que mi pasado traía. Mi alma al verte sonreía, fue una sorpresa tan buena.

 

Te traté por educación al chocar contra tu mano, confundiendo en un verano el impulso y la razón. Pero nació una emoción al ver tus ojos tan claros; tuvieron efectos caros las palabras de ese encuentro, abriendo un lugar adentro que había pasado por faros.

 

Te entendí por afinidad al oír tu pensamiento, rompiendo todo el lamento que ahogaba mi realidad. Tu dulce sinceridad me mostró caminos nuevos, disipando todos los ciegos que guardaba en el sentir. Aprendí a compartir sin reservas ni relevos.

 

Te admiré por tu decisión de luchar por tus anhelos, rompiendo todos los velos que impone la sinrazón. Aquella conversación pintó un futuro brillante, sabiéndote caminante de la ruta que yo sigo. Hoy me quedo aquí contigo, sintiendo un amor pujante.

 

Te ganaste mi corazón sin querer, sin pedir nada, con la forma bien lograda de encontrar mi dirección. Ya no queda confusión, pues me llenaste de calma, tu amor curó toda alarma que habitaba en mi interior. Hoy te entrego mi candor, mi vida, mi cuerpo y alma. 

Argenis Serrano 

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