martes

Insomnio de Tanto Pensarte y no Tenerte

insomnio de tanto pensarte y no tenerte

Anoche tu insomnio terminó buscándome. Cruzó la distancia en silencio, burlando las horas muertas y filtrándose entre las grietas de mi velada inacabable.

Fue un encuentro sutil, como si tus pensamientos hubiesen encontrado por fin el camino hacia mi almohada. En medio de la oscuridad, tu falta se sintió tan presente que la noche misma pareció detenerse a escucharnos.

No encuentro otra explicación para despertar oliendo a tus lluvias, con el pecho tibio, la respiración lenta y esta necesidad de ti que no conoce despedidas. El aire matutino traía consigo ese perfume a humedad y nostalgia que solo tú dejas a tu paso.

Es como si en la penumbra me hubieses abrazado en secreto, dejando una huella imborrable en la piel que aún se niega a despertar del todo. Mi corazón late cansado pero firme, sabiendo que aun en la ausencia sigues siendo el único refugio posible.

Hay deseos que el tiempo no concluye; solo cambian de sueño… y el alma continúa. Permanecen latentes en el fondo de la memoria, esperando la llegada de otra noche en vela para volver a florecer. 

No importa cuántos amaneceres pasen sin tenerte entre mis brazos, la sed de ti se reinventa con cada parpadeo.

Y así, el espíritu sigue su marcha, tejiendo tu nombre en la penumbra e inventando mil formas de amarte mientras la distancia insista en separarnos.

No importa cuántos amaneceres pasen sin tenerte entre mis brazos, la sed de ti se reinventa con cada parpadeo. Cada destello de luz matutina que entra por la ventana solo acentúa el vacío de las sábanas donde debería estar tu cuerpo.

Es una búsqueda inacabable, un anhelo implacable que no se sacia con el paso de los días ni con el consuelo de la rutina. Me descubro repasando cada uno de tus gestos en el aire, transformando la nostalgia en una caricia invisible que intenta sostenerte un instante más.

Y así, el espíritu sigue su marcha, tejiendo tu nombre en la penumbra e inventando mil formas de amarte mientras la distancia insista en separarnos. Apilo fantasías sobre el silencio de la habitación para construir un puente imaginario que me lleve directo a tu regazo.

Aprendí a encontrar la calma en este desvelo, sabiendo que la mente te busca con la misma terquedad con la que el mar regresa a la orilla. Porque mientras viva en mí este insomnio por ti, jamás habrá distancia capaz de arrebatarme la certeza de lo que siento.

Argenis Serrano 

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