Nadie
está obligado a comer, ser amado o mimado, sólo a trabajar y a ganarse con
acciones, lo que bien merece. Y sí mis acciones no fueron suficientes para
ganarme tu amor, mucho menos lo serán para criticarte o deplorarte por ello.
Porque
el amor existe incluso en el rechazo, barriendo al mal, los dolores y
decepciones y quedándonos con el aprendizaje, los buenos momentos y esa sensación
de vida, color y emoción que aunque no fue recíproca, sabemos que provino de lo
más bonito y noble que hay dentro de nosotros.
Yo ahorita
pido que consigas a ese que tenga los sentimientos y acciones tan bonitas como
las mías, en el físico y dinero tal cual los deseas. El paquete completo para
lo que has labrado, sientes y crees.
Así es
el amor que te tengo, en el que tú felicidad no está sobre la mía, sino que
existe en justo balance de lo que quieres y labras, tal cual yo hago con la mía.
Porque ante Dios y las leyes somos iguales, pues igualmente felices debemos
ser.
El hecho
qué, no implica qué; el que no te haya podido conquistar no me hace ni tu
enemigo ni alguien a quien olvidar. Pasar la página es dejar ir, sin sentir lo
contrario de lo que sentiste, especialmente con quien en ningún momento fue mí
enemiga, sino que fue sincera.
No nos
vimos con los mismos ojos ni imaginamos caminos que se cruzaban y que
transitaríamos juntos, simplemente fue eso. Agradezco al de arriba que el
conocerte no fue un punto a la amargura, sino al crecimiento personal y emocional,
ese que le quita los matices rosas y blancos que le damos a nuestra existencia
y nos permite ver todo lo policromático que es el ser y el estar.
Los reproches
son despreciables, cuando no tienen asidero. Y cuando se dicen en nombre de la
familiaridad, el amor, la justicia y la amistad, ni reproches son, sino los
llamados de atención a lo que está mal y se debe prever. Y la verdad sea dicha,
reproche no te tengo ni siquiera por los ojos de amor con los que todavía te
veo.
El rechazo
de amor es el acto más sincero que puede haber entre dos personas maduras,
especialmente cuando no se cae en clichés ni se olvida que la verdad de por sí
es cruda, pero es mejor que la mentira, la saña o la crueldad de un “espérate,
quizá”.
Quiero
que sigas creciendo, que nunca pienses que las necesidades humanas son clichés,
que permitas equilibrar tu esencia y sapiencia con los demás, para que nada te
turbe ni te decepcione y siempre transites en sana paz. Porque aunque no nos
veamos, la vida me traerá en el viento información sobre ti y claramente que
querré saber que bien, estás.
No es
falsa mí sonrisa, ni mis palabras ni deseos. Me da miedo mantenerme en un
sofisma en el que yo me vaya a encarcelar y no pueda observar la realidad ni
surgir. Cuando el enemigo está dentro, los peligros no dejan de rondar. Me prometo
estar bien, eso te lo puedo asegurar,.
No siempre
uno está en la tarima, sino en el auditorio, pero de igual internaliza la
experiencia y crece con ella si así lo decide. Y si así me conduce el gran
director, pues sabré sacarle el mejor de los provechos.
Besarte,
abrazarte, darte vueltas asida por la cintura,; escucharte, verte comer,
incluso hasta enfadarte y contentarte. Verte laboriosa y tranquila, soñando despierta
y dormida. Verte mujer, amante y amiga a la vez no pudo para mí ser. Pero para
quien lo sea, bendiciones caigan y que jamás deje que la flama se apague.
Un rechazo
es un paso más en la vida; y quien lo recibe, como es mí caso, debe saber hacia
que destino dirige ese y los siguientes paso. Yo elijo al camino que no tiene
tristeza, el “hubiera” ni el rencor. Lo veo más lindo y en él hay muchas otras manifestaciones
de amor.
Dios
te siga bendiciendo, y ten claro que como persona ahora, te estoy queriendo.

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