miércoles

¿Y Si Nos Atrevemos?

y si nos atrevemos

Llamado sin freno 

Deja el miedo en la puerta, que no entre,

que el silencio no ahogue lo que sientes.

No hay juez en la alcoba, ni hay testigo,

solo el eco de dos cuerpos ardientes.

 

Rompe el molde del "qué dirán" mañana,

que su voz es cobarde y no te alcanza.

Aquí el único pacto es la entrega,

sin promesas que aprieten la esperanza.

 

El compromiso no es una cadena,

sino el juramento tácito del roce:

respetar el altar de este momento,

no huir cuando la llama se hace feroz.

 

No manches con la duda este milagro

de querernos sin máscara ni manto.

Mejor arder dos noches en tu infierno

que vivir cien inviernos en el llanto.

 

Que el deseo no pida permiso al calendario,

ni a la moral que pudre los latidos.

La verdadera honra es no traicionar

la necesidad que grita en el vacío.

 

Así que ven, y si después no hay vuelta,

que no nos duela el qué, sino el cuándo.

Que la peor pena no es el olvido,

sino el deseo que nunca se hizo beso

y que llora en nosotros, desde el fondo.

 


El día después 

Y cuando el sol nos encuentre revueltos,

sin más promesa que la piel que ardió,

no habrá mañana que exija respuestas,

solo el eco de un beso que nos unió.

 

Verte después no es enfrentar cadenas,

sino sonreír por lo que fue verdad.

Agradecer el riesgo, no el contrato,

y saber que ese instante fue libertad.

 

No hace falta firmar sobre las sábanas

lo que el cuerpo ya selló sin condición.

Basta el brillo en los ojos al mirarnos,

sin culpa, sin rencor, sin prisión.

 

Y si el deseo vuelve a llamar a la puerta,

que nos encuentre libres, pero fieles

al milagro de habernos atrevido,

sin dueños, sin mentiras, sin papeles.

 

Argenis Serrano 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares