Una mujer echada p’alante se
despierta temprano y blinda a los suyos y a sí misma.
Es capaz de levantarse ante la falla
de un hombre, otra mujer o una familia, pensando siempre en su dignidad.
Desde su cama visualiza el día a
día, sabiendo que la montaña rusa de emociones siempre vuelve a un punto de
partida y ella es quien domina a cada viaje.
Entiende al aprendizaje de lo
pequeño a lo grande tan valioso para sus habilidades naturales y poder abrir
sus ojos al mundo tal cual todos tienen derecho.
Una mujer echada p’alante no pelea
contra su sombra y no presta atención a las ajenas, ya que su luz es farol de
su camino y no se debe detener por quienes temen avanzar y brillar.
Es alegre, cordial, se pone a la
orden pero no está a la disposición de cualquiera, porque sabe que no es un
trofeo, pero su amor y amistad debe ganarse con hechos tangibles como hace ella
para con los demás.
Es fiel guardiana de a quienes ama
y da todo de sí por salvaguardarle; una mujer echada p’alante no repara en
poses ni etiquetas para que todos los que ella protege salgan a flote.
El qué dirán si le importa, porque
escucha las palabras constructivas y desvía aquellas llenas de falsedad, retroalimentándose
para ser mejor, corregir y aumentar, sin que nadie pueda decir que le cambió,
porque ella misma lo hizo procurando a la excelencia.
Una mujer echada p’alante hace de
las lágrimas un excedente menos en el cuerpo y un recuerdo de que estas sólo
pueden ser de orgullo y felicidad, cubriendo todas las bases para que no se
pierda el juego y así honrar a los que no están y celebrar con quienes a su
lado siempre han estado.
Produce para sí y los suyos, ya que
no sabe de falsedades o mezquindad; su cariño no es plástico, sino 100% de
verdad - verdad.
Dichoso aquel que a su vida de la
forma que sea que llegue se le aparezca una mujer echada p’alante, porque le
permitirá rectificar y engranar con ella y con todo lo bueno que la vida en
sociedad debería ser.
Ellas están en tu entorno y lo
sabes y siempre que puedas, de una u otra forma su existencia debes honrar y
agradecer.
A ti que me lees siempre, mujer
echada p’alante, vayan mis mejores deseos, mi agradecimiento y lealtad. Que cuando
haya decaimiento se te quite y te dé ese picantico necesario para continuar y
cuando estés alegre, sea contagioso e inspirador, como siempre en tu existencia
ha sido, es y será.
Gracias Argenis. Agradecida por excelente descripción, tributo y honra a las mujeres de nuestro país. Muchas en el anonimato. Actúan sin afán de reconocimiento. Hermosas y activas, con una continua alegría de vivir y voluntad para hacer. Abrazos!
ResponderEliminar