domingo

Querer Hijo y No Tener, Tener Hijo y no Deber

Dios es el amo de nuestros destinos y eso es indiscutible, aún para los ateos. El Libre Albedrío que nos concedió es el que nos hace ganarnos borrón y cuenta nueva en cada paso aunque algunas líneas malas se crucen, Él está marcando nuestros pasos, como Padre que es.

Pero sí, no niego discutir que le da hijos a quienes no debe y se los niega a quienes queremos. Eso duele, pero es el balance del mundo, el que evita la anarquía, pero duele por uno que quiere y duele por los niños que sufren.

Y de la adopción prohibida a los hombres solteros o mujeres solteras sin pareja ni hogar propio, ni se diga. Hay tanto qué cambiar en el mundo...

Cosas malas que he visto
Vi a una niña como de año y medio levantar una garrafa con un tipo de producto de limpieza (cloro, desinfectante, no sé) y se iba a empinar un trago. la detuve a tiempo. Salió la madre y me dijo, "eso no le iba a afectar, para que aprenda que eso no se toma".
Nada le dije, pero la vi con el desprecio que se tiene a la estupidez.

Una señora caminaba con su niña de 3 años y algo y como la niña no le llevaba el paso apurado, le pegó. Cuando levantó la mano de nuevo se la atajé. Me denunció a un policía que no pudo llamarme la atención luego de explicarle el caso.

Vi a un hombre con su bebé en el piso cochino del Museo de Historia de Maracay, desnudo, esperando que le trajeran un pañal.

Leo de gente que deja bebés abandonados, algunos por la mala situación, otros porque su marido se les fue y ellas no se van a hacer responsables, otras por el resentimiento que les afectó la figura. Hombres que usan a sus bebés con afectación de salud o débiles porque intencionalmente no les dan comida para pedir dinero.

He visto gente apostar a sus hijos; y aunque fueron presos, luego vinieron a reclamarlos.

He sabido de "padres" que luego de herir y abandonar a sus hijos, cuando están en la mala, vuelven con ellos a ser una carga que el país les obliga a cuidar.

Hay algunas parejas que paren como que es una diversión que "Dios Proveerá", para cuidarlos. Sin planes, sin fuerza, sin moral, sin miedo de sí mismos.

Hay quienes ponen a sus hijos a criarse com o una especie de Tarzán urbano, porque eso crea fuerza y carácter ¿?

Muchos abandonan cuando el niño o niña necesita apoyo, tan sólo porque quieren tener sexo con otras u otras.

A todos esos y a mi gente soltera
No nos tocó, pero podemos velar por ellos denunciando y dando apoyo en orfanatos, mi gente soltera. Les entiendo el dolor y por eso nada más digo, que ánimo y fuerza.

A quienes negaron a su bebé en el embarazo tan sólo por el qué dirán y casi que matan a su bebé por su inoperancia y desgracia; a quienes ven como diversión tener un bebé o peor, una moda. A quienes se les dice que se cuiden e igual se dejan embarazar o embarazan adrede, les decimos.

Esos bebés merecen vida, pero no merecían tener padres como ustedes, que ni siquiera luego de ello aprendieron a ser adultos, con alma de niño y espíritu de amor.

Se puede decir mucho, pero su castigo está dentro de ustedes y aunque lo sabaneen, saben que se los come y deben pagarlo.


DIOS BENDIGA, CUIDE Y DÉ VIDA DIGNA POR IGUAL A ESOS BEBÉS DE PADRES QUE LES TRATAN MAL. AMÉN.


lunes

Viajar, Renovar, Regresar


Dicen que “el mejor viaje es el que te trae el espíritu renovado, educado y fortalecido”, yo quería creer ello y entre tanta diáspora que hay en mi Venezuela, yo fui de esos que salió a buscar y regresó. Viajeros o vacacionistas, nos dicen.

Un amigo me recomendó en base a lo que yo buscaba, que fuera a las Islas Canarias, en España. Que me podía alojar en un lugar muy asequible y por demás paradisíaco, llamado apartamentos playas del ingles, casi no le creía porque algo como lo que me mostró en sus fotos personales, me parecía caro y en contra de mis objetivos. Me equivoqué y me alegro de haberle hecho caso.

Me hospedé allí y con vista al mar comencé a reflexionar. Poco a poco se me bajó el stress que traía desde Venezuela, pero tenía que ir a mis planes. Hice turismo de aventura en los parques nacionales y aprendí sobre conservación y protocolo; en las dunas de Maspalomas supe sobre orientación; en los Jameos del Agua aprendí sobre la conservación del vital líquido.

Fui desde lo más obvio o engorroso y pequeño a lo más grande; porque me fui a entrenar para serle útil a mi tierra. Conocí sus playas y sus aventuras recreacionales en la arena, sobre las aguas y bajo las mismas. Hasta un parque temático con especies marinas conservadas, atendidas y queridas vi y cómo lo hacían.

La conservación de sus zonas coloniales y la armonía entre las obras culturales de antaño y modernas, me inspiraron. Hice consultas al respecto y encontré que la misma ciudadanía sabe sobre sus orígenes, cuidados, historia, fines. Un sentido de propiedad que me parece ejemplar.

El turismo en las Islas Canarias es el rey. La hotelería está más allá de las estrellas que se les coloquen, hay un lado de servicio y humano que te hace sentir uno más, me contó una persona en uno de mis paseos. Y me felicitó cuando le dije que me hospedé en los deliciosos apartamentos playa del inglés, porque allí me comportaría como en mi casa. Y no mentiré, estuve probando la comida de sus restaurantes y copiando recetas, a punto de paladar.

El turismo ha impulsado a la construcción y ésta a las ventas de artículos para el hogar, oficina, industria y a su vez, la fabricación de los mismos artículos. Eso se llama producción por potencial.

Regresé a mi país, Venezuela. Y en medio de tantos desgraciados, vi que hay millones de personas buenas, sólo requerían una orientación. De éste viaje aprendí que el turismo es promover nuestra belleza con identidad, que sea algo natural y hacer copartícipe al visitante; que no es cobrarles más dinero, es darles más por su dinero; que la comida criolla y del mundo pueden hacer comunión y atraer a muchos más por la calidad.

Aprendí que el turismo de verdad, el que promueve, cuida, conserva, quiere, es el que hace de verdad más bellas nuestras ya grandísimas bellezas naturales. Y si vienen más turistas, más espacios se les construyen para alquilar, hospedarse; se crean lugares recreativos y culturales; la industria abre mercados, el mundo se vuelca hacia acá en su mirada, dinero y búsquedas de renovación.

Hacen de un país bonito, una referencia. Harán de Venezuela un lugar para volver (los vacacionistas) y para regresar como quieren, mis coterráneos venezolanos. Porque haciendo nosotros las cosas bien, vamos relegando a quienes nos hacen tanto mal.

Viajar con propósito, es verdaderamente viajar.

HAZ LO QUE SEA PARA QUE NO PAREZCA AMOR

Haz que no parezca Amor.
Que es lo que se lleva ahora.
Duelen tantas cuitas en nombre de la libertad.


Tú dices libre y yo digo cobarde.
Cobarde todo aquel que no es capaz de comprometerse con el instante.
Cobarde todo aquel que no esté presente cuando el otro está desnudo y vulnerable.
Cobarde todo aquel que puso un límite desde el principio.

Yo... es que no quiero nada serio.
Como si no fuera lo suficientemente serio estar dentro físicamente de otro ser humano.
Yo... es que no creo en las etiquetas.
Como si ponerle nombre a las cosas fuera algo malo.
Yo... es que busco pasar el rato.
Como si la vida fuera para siempre.

Hay algo tan neurótico en nuestra manera actual de relacionarnos.
Tan irrespetuoso con la vida. Tan impaciente.
Y queremos más: más picante, más gorda, más grandes, más altos, más guapas, más fuertes, más delgadas.
Nos aburrimos porque no nos soportamos a nosotros mismos.
Porque no queremos que nadie nos conozca.
Porque es más sencillo empezar de nuevo cada poco vendiendo nuestra mejor cara.
Porque es mucho más sencillo follar/tirar/coger/singar que limpiar lo follado/tirado/cogido/singado.
Porque tenemos miedo a que en el fondo seamos un auténtico fraude.
A que cuando el otro arañe un poco vea que no hay nada.
Nada serio.

Y aquí seguimos rascando, cambiando barajitas repetidas, poniéndonos ropa interior cara para que otros se limpien los pies al entrar.
Haciendo del Amor una servidumbre de paso.
¿No sientes a veces que tú vales más que todo eso que haces?

Que tú eres un milagro bien arrecho.
Con tus ojos que todavía pueden ver.
Con tu pies moviéndose para llevarte al lugar que quieras.
Con tu boca capaz de dar las gracias.
Con tu piel ocupando un lugar en el mundo.

¿No sientes a veces que tú te mereces más que lo poco que te dan?
Dos besos mal pegados.
Tres minutos entre las piernas.
Cinco embestidas. Una mamada al acabar.
Y un WhatsApp: No me agobies.


Lo más triste es que esta sociedad ha conseguido invertir los papeles.
Ahora si dices que sientes algo, estás loco.
Es muy pronto. Muy arriesgado. Poco inteligente.
Dime tú, cómo lo haces para no sentir algo cuando lo haces.

¿Cómo se hace para que nunca parezca Amor?

Bueno sería explicar, para que luego de un encuentro sexual, se abran oportunidades y se dejen los adiós o "ya matamos", que a ambos hacen daño. O al menos, que siga una amistad, porque las amistades ayudan y sí una necesita sexo, la otra debería dárselo mientras tanto y mientras no se hagan daño.

No existe una forma standard de enamorar, tampoco de odiarse. La primera se descuber, la segunda se evita-

sábado

Una mujer balsera y emigrante


En la arena te hallé, movida por las olas, inconsciente y notoriamente agotada de un naufragio evidentemente triste e injustificable.

Tu belleza me hacía admirarte, no tanto como tu valentía ante la osadía de aventurarte a la mar, huyendo seguramente de lo indebido. Arriesgando el más valioso don que poseemos, la vida, tan solo para mejorarla.

Disculpa, pero tuve que ver tu desnudez mientras atendía tus heridas, cambiaba tus ropas mojadas y te acosté, vigilándote pr dos días, que pasaste de la fiebre a la salud, del agotamiento al descanso.

Eres una emigrante aventurera, de poco dinero quizá y que por ello debe surcar un mar bravío para tratar de encontrar la felicidad que no existe en tu tierra, por hambre, enfermedades, un dictador y la locura colectiva, además del temor. No es que lo sepa, es que siempre es así, quien huye en balsa, por eso lo hace.

Despertaste y luego de la exaltación y miedo de lo vivido, de la desorientación de no saber de los tuyos, de los que estaban contigo, de quién era yo y cómo te traté o qué hice, sonreíste, lloraste, comiste, vomitaste, sufriste, te preocupaste. En fin, un amasijo de sentimientos y sensaciones propias de una tragedia.

Te acompañé a recuperarte, a informarte sobre el naufragio. De los que llegaron a salvo, entre ellos tu hermano e hijito que a otra playa arribaron y les rescataron. Volviste a sonreír moderadamente por respeto a los que la vida perdieron. Porque así eres, humana, luchadora y bella.

Y sí, me quedé prendido de esa alma que llegó a la arena de la playa que tanto caminé, como en un cuento de hadas, aunque éste fue un cuento de horror con vuelcos del destino.

Ahora, estás con los tuyos, recomenzando, rescatada por un gobierno que te da asilo como refugiada junto a los tuyos. Buscando empleo para vivir y no para sobrevivir o menos como en aquel país.

¿Y yo?, pues bueno, enamorado solo. Ésta no era mi historia de amor, es mi historia de haber sido útil a alguien no por una opción, sino como un deber ineludible, de hombre, de ser humano.

Ahora somos amigos, pero sigo estando muy enamorado de ti, aunque jamás seas mía. Porque una mujer valiente, osada, bonita, humana, luchadora, no se le encuentra en la playa de la vida a diario.

Por eso, quien emigra, tiene un valor adicional que se siente en la caja registradora del corazón, una campanita bella de ilusión y plusvalía.

Ojalá en sus tierras sean esa mujeres, y bueno, también los hombres, así de valorados y se entiendan para que sepan que valen más que cualquier dictador o quien empuña un arma. Sí pensaran en su valor, los sacarían y jamás permitirían que existieran más.

Bella emigrante, intrépida, mi corazón tienes en una balsa, pero en un mar tranquilo. Ojalá la playa del destino, sea la tuya.

(Sea por mar, tierra, aire; por los canales regulares o no; por decisión u obligación, dedico éste post a todas las mujeres venezolanas que se han ido, por su valentía en general, por su belleza sin igual, por el buen futuro que merecen aunque no sea -por los momentos-, en esta tierra de gracia llamada, Venezuela. Se les quiere y respeta).

Lcdo. Argenis Serrano - @Romantistech

Eres como de la familia

A las familias las une la sangre. Y la afinidad de quienes llegan y se emparentan. Al menos eso dicen las leyes de los humanos; pero existe otra forma de familia, la de los sentimientos, acciones y carisma.

No es algo propio de una tierra específica en este lado del continente ni en los otros. Es propio de los hogares que así lo viven y así lo sienten y de las personas que llegan para afianzarse como uno más de la familia.

Esas personas que te dan sus consejos, sonrisas, cobijo, regaños, colaboración, regalos, comida, compartires, que te tratan como otro hijo o hija, esa gente vio en ti lo que tú quizá no llegaste a ver. Es una mezcla de empatía, fidelidad, solidaridad, gracia y confianza que trasciende la distancia física o el tránsito por la vida que elijas.

Porque así es el amor de familia funcional, fuerte y permanente.

Y tú, seguramente muchas veces dijiste, "él no es mi primo pero así nos tratamos y sentimos", "ella es más que mi hermana, es mi amiga"; " a esa señora la siento como mi abuela y así la trato porque me nace". Allí, junto el cómo te ven ellos, es la conjunción perfecta para que digas con probidad y honor "soy de la familia" y ellos digan sin duda alguna "eres de la familia".

Son casos muy personales, de sentimientos, de encuentro, de situaciones que pudieron en prueba sin premeditación a cada persona y su actitud es la que les llegó a unir más.

Que una persona en una casa donde no son sus familiares directos pida la bendición, les diga tíos, ría con ellos, llore con ellos, viaje con ellos. Que llegue y agarre un vaso y tome agua de la nevera o cocine, eso es ser de la familia.

Que te confíen su casa para cuidarla sin duda alguna y que tú se la cuides con recelo, eso es parte de ser familia. Un honor y un deber, como con tu propia familia.

Puede que no exprese aquí mi punto del todo, pero sabes que en tu entorno están esas personas, donde eres uno más de la familia, con mismos derechos y obligaciones inherentes.

Poder encontrar familia en personas valiosas, te aleja de la soledad y te respalda cuando lo requieras. No es buscarla ni forzarla, es más una simbiosis que se amalgaman en la alegría, la sencillez y haciendo las cosas con bien. No hay pelea o discusión que rompa a la familia que decidió quererse.

Y es, como en toda familia, una herencia. Los llamados 6 grados de separación lo que hacen es unir de manera aumentativa.

¿Quieres entenderme mejor?,  busca a esa amiga que es como tu hermana, busca a ese amigo que es como tu hermano, rodéate y comparte lo bueno y lo malo con esas amistades que son como tu familia e internaliza su cariño. Verás que ahora que pasaste del sentimiento a la razón, el amor crecerá más y su defensa mejor, porque tendrás miedo de perderles y valor para defenderles.

Me sorprende que las parejas se separen

Me sorprende que las parejas se separen. Me parece muy triste cuando esas miradas que una vez se encontraron y tanto se dijeron, ya no quieran coincidir y por ello callaron hasta no tener la necesidad de oírse.

Ver a parejas que eran pura miel, ser ahora un limón seco.

Me sorprende y cuesta a la vez entender que a veces la separación es lo mejor porque algún o algunos daños se evitan porque ya están latentes. Me sorprende que esos daños no se pudieron intuir con alta anticipación para atacarlos de fondo o sí acaso se presintieron, se dejaron pasar con un "no vale, yo no creo", o "a mí no me pasan esas cosas como a los demás".

Me cuesta aceptar que esos besos ya son pasado que no se saborea; que esa desnudez contemplada y saboreada mutuamente no cumple ninguna función; que la firma de papeles o sello celestial caducaron.

No es fácil para mí asimilar que la magia se termine; no puedo tolerar que quienes se hicieron uno, ahora sean dos y con peleas.

Es algo tolerable que la amistad regrese en el caso de algunas parejas (que hasta llegan a volver, temporal o permanentemente, porque se agarran de las cenizas que cuál Ave Fénix buscan revivir). Porque las peleas, a la larga, no son buenas. No hay una guerra estúpida, todas las guerras lo son y punto.

Me cuesta comprender, quizá porque el amor ciega o la atracción sexual aturde, que alguien no viera los defectos del otro u otra o que de verlos querría que un acta de matrimonio los cambiaría, que un hijo o hija les ataría y despertaría nuevas actitudes o que no creyera lo que padres y amigos de verdad, le comentaran, diciéndoles lo que debían oír y por ello lo execraban, ya que ellos o ellas sólo querían escuchar lo que les convenía. De haber tomado en cuenta ello, o cambiaban por convicción o cambiaban de pareja. Eso evitaba los dolores del divorcio y la cuesta en bajada y sin frenos de las emociones y necesidades.

Tantas cosas que quedan entender del divorcio, como opción, escape, necesidad y hasta casos de placer o corrupción, hacen que esas palabras de quienes lo han vivido -con o sin papeles, porque abandonar a una pareja cuando le requiere es un divorcio también, con el toque canallesco-.

Es particularidad de cada quien. Porque individualmente me podrían aducir razones tan valederas que escribirían tomos de motivos para divorciarse, que sí bien no son tan pesados como la razón para casarse o juntarse (AMOR), son perfectamente respetables.

Lo que no quisiera leer más es que sintieron dolor; lo que no quisiera escuchar más es esa distancia llena de piedras, botellas rotas, monte y culebra y hasta una cerca de alambre de púas y electricidad que es vigilada por perros furiosos y custodiada por guardias dispuestos a matar, donde los amigos y conocidos son a veces las víctimas entre los separados.

Más, sigue siendo de respeto el que cada quien se decida divorciar porque así lo sintió o necesitó y ninguno estamos para juzgar y mucho menos aprovecharnos, estamos para compartir tal cual éramos antes, aunque pisemos terreno irregular.

Es lo debido, más espero puedan entender que siendo soltero, que anhela un amor de esos que no son de cuentos de hadas, sino de pareja que entre coincidencias y aristas se mueve, comunica, acepta y resuelve, quiere vivir y no separarse. Comer en un solo sitio pues.

Para mí y millares más de solteros o personas separadas con ilusión de estabilidad, de seguro hay esa misma sensación de sorpresa que la gente se separe, cuando cuidar y amar lo que se tiene es tan buen abono para que florezca lo debido y no lo árido de un terreno desértico de emociones con quien sintieron amar y el día a día dijo que no acertó en la decisión o no es como la ideó, pero no la llevó a la práctica en conjunto.

Personas divorciadas, mies respetos, aunque siga en mi sorpresa y sin entender.

P.D.: Irónicamente, es correcto separarse en el noviazgo cuando éste no funciona, más entonces me sorprendo y digo, ¿acaso el destino juega ajedrez y mueve las piezas a ciegas, encontrándonos con quien no es?, ¿o acaso el aprendizaje lleva dolor en su período de prueba?
La verdad que no sé.

martes

La vida tiene altas y bajas

 “Ahora ya camina lento, como perdonando al tiempo…viejo, mi querido viejo”. Así dice parte de la célebre canción argentina “Mi Viejo”, aduciendo una realidad de muchos en la vida, la movilidad.

Y nosotros, los hijos, que estamos en la plenitud de nuestra existencia, debemos estar pendientes de nuestros padres, abuelos y hasta bisabuelos, quienes en su lucidez y ansias de ver los frutos que han cosechado en su familia, se encuentran algo o muy imposibilitados para moverse con fluidez, fuerza, constancia, en especial por las escaleras.

¿Cómo quitarle a quienes está en pleno uso de sus facultades mentales y sentimentales el gusto de trasladarse por la casa que fundó con su trabajo o por la que los hijos obtuvieron bajo el tutelaje de una buena madre o un buen padre?, eso es imposible para cuando existe amor.

Hay quienes unen su esfuerzo laboral y su amor para buscar soluciones como la de comprar sillas salvaescaleras y así ayudar a su papá o mama o a ambos a subir y bajar con la comodidad y dignidad que se merecen.

Ese mecanismo que muchos ven en televisión, es posible de colocar en miles de hogares y así colaborar en el desplazamiento de sus padres y hacer que el amor por ellos tenga matices distintos, es como decirles “que no quede espacio del hogar que no puedas recorrer, eres baluarte de la familia y mereces poder estar más allá que el que se confina o limita en un cuarto, porque cada escalón le cuesta un mundo”.

El amor tiene muchos matices y vigilar la salud y ensalzar la dignidad de nuestros seres queridos es una variante del mismo. Por la familia, todo.
Igual para quien por un accidente temporal o permanente requiera desplazarse, las sillas salvaescaleras o las sillas elevadoras, que le permiten una nueva forma de valerse, apegada a su estado. Y quien le regala la oportunidad de sentirse útil a alguien, también le está regalando amor de sí mismo y a su vez, inspirándole a tener autoestima, fortaleza y amor propio.

La vida tiene altas y bajas. Quizá sea un cliché, pero es la mera realidad. Nuestra fuerza no es la misma con el paso de los años. Las circunstancias del día a día se pueden prevenir pero no predecir, así que cuando toca solucionar, es la unión familiar, el amor, la propuesta de ideas y materializarlas con lo posible, factible y tecnológico lo que a la final logrará que podamos apoyar al necesitado y decirle que pese a los vaivenes de la vida, nada te podrá confinar, hacerte sentir inútil o que estorbas; al contrario, tienes nuevas formas y oportunidades de seguir aportando lo más valioso, lo que nace de tu mente, alma y corazón.

Nadie es inmune y  a su vez, a nadie se le abandona; se le rescata y se le ayuda a crecer para valer. Eso, es amor.

domingo

LO QUE PIDO (Yo, Argenis) PARA 2018

Suene banal, estúpido, repetitivo, allí les voy.

1.- Que ninguna mujer me reproche por medio alguno, salvo sea una afrenta por mí cometida.
2,- Que ninguna mujer me prometa hacer el amor y luego ni se comunique, que me deje con el condón comprado y el llanto queriendo ahogarme hasta morirme.
3.- Que alguien lidere, gane, consiga bajar esta hiperinflación y que la gente entienda que vivir bien todos no es ser separatistas, sino "hacer para tener y felices ser".
4.- Que los miércoles, el día que más detesto, me traiga menos arrecheras, tristezas, confusiones. Aplica para los demás días.
5.- Galletas, pan andino, dulces, refrescos. Vuelvan a mí.
6.- Comprar ropa, algo que no hice este año por vez 1ra desde que laboro desde los 14 años.
7.- Nada de simplezas. Salir es ser adultos y hacer cosas responsables. Sí no, que nadie me diga "vamos por un café". Aunque se ofendan, lo digo. Además, Maracay no es para café, sino bebidas frías.
8.- Salud. El que no la ponga de primera, no quiere decir que no vaya luego del infaltable y siempre amado Dios.
9.- Más salud mental y física para mis padres. Y que no ladillen tanto. Ese es mi campo.
10.- Volver a comer carne y pollo.
11.- Hacer un extra, fuera de mi oficina y casa. requiero algo más de contacto con la gente. Y espero que la gente que llegue, sea buena como la que está y no se fue.
12.- Ya saben qué, del país. Sigo.
13.- Mejorar mi cocina de campaña.
14.- No tener que emigrar, porque mi condición sine qua non, se cumplió.
15.- No conocer ni tropezar con más seres que respiran que no aportan ni sombra los muy coños.
16.- Engordar 9 kilos.
17.- Viajar un poco más, para aventurar, pero sin aburridas o peligrosas o incómodas aventuras.
18.- Hacer las reparaciones debidas en casa.
19.- Realizar más artículos, tanto por el dinero, como por la energía que me da cada reto, abriendo posibilidades de conocimiento que me dan placer.
20.- Que ustedes me sigan tolerando, en mis bajadas y subidas.
21.- Solvencia y seguridad.
22.- Nuevos gadgets y/o periféricos.
23.- Compensar cada mal momento, omisión, engaño, abandono, vivido este año. Léase: Redención.
24.- Más canto. Más humor. Más innovación.
25.- Que Dios les dé el doble + básico + IVA de lo que ustedes me desean y a su vez, merecen.

miércoles

Sentir de un venezolano que se fue a las Islas Canarias

"Te encargo que cuides lo que aquí hice y que debo dejar, mientras hago un nuevo destino para todos nosotros".

Palabras más, palabras menos, es lo que dice un venezolano como yo que va a labrarse destino en otro país, empujado por la mala situación económica y muy especialmente por la fuerza que mueve al mundo más allá de la voluntad: El Amor.

Entender a Dios no es complicado; sí entiendes y aplicas el amor, con sus sacrificios y ventajas, entenderás y harás comunión con Dios, porque Dios es amor. Y es ese amor que da fuerza para irse a otro continente y a ciudades tan pujantes como las bellas Islas Canarias a trabajar y, porqué no, tener un negocio propio.

Y es así como luego de laborar en el sector más importante de las Islas Canarias como es el turismo, en una posada como mantenimiento y llegando a la recepción, sin olvidar una breve pero laboriosa pasantía en su industria tabacalera, además de ayudar en la siembra, cosecha y venta de plátanos, uvas, papas que tanto se dan, pude traerme a mi familia.

Con un grupo de amigos que laboran bajo la premisa de ser lo mejor en servicio de trasteros Las Palmas, conseguí traer y mudar muchas de mis cosas guardadas en Venezuela y las que compré y tenía en una bodega que ellos en su compañía me guardaron a precio muy bajo y lógico. Me las llevaron y ordenaron, mientras yo iba al aeropuerto donde esperé, abracé y luego me traje a mi familia querida, mi esposa e hijos a vivir conmigo ¡al fin!

Luego de 19 meses de distancia, porque así la sentí, nos reencontramos todos. Para decirnos todo lo que el WhatsApp y Skype no consiguen decir con la mirada, la sonrisa, los abrazos.

Es como volver a encontrar el amor, en quien ya lo tenías. Enmarcado en paseos por las playas, haciendo senderismo, recorriendo los museos y zonas históricas, fortalecimos el conocimiento de los niños y el de nosotros, porque es con conocimiento y conversación que las familias se haces más unidas, más estables. Y teníamos un buen tiempo que recuperar y un futuro para disfrutar en un gran compendio de islas bonitas.

No les conté que me puse a trabajar en mi área, el sector de la construcción; porque el turismo y lo paradisiaco y sano de las Islas impulsa la visita y estadía ya sea temporal o permanente de muchos viajeros que buscan salud, mejores negocios, estabilidad, buenos aires y compartir con gente bonita en todos los aspectos.

Me siento lejos de la Venezuela en que nací; aún están allá mis familiares y quiero que para acá se vengan, que se muden como hice yo y con la misma empresa me los traería gustoso.

Esa fue mi decisión, pero la de mis compatriotas que se quedan también es respetable y la aplaudo, porque venezolano soy en primer lugar, donde esté, ya sea en mi Venezuela hermosa o en estas bellas Islas Canarias. Conmigo siguen contando a pesar de la distancia, porque mis deberes y cariño patrio jamás se podrán deshacer y más cuando mi país lo requiere, que ayude de alguna forma a mi familia y amigos desde aquí, eso es impulso económico.


Pensándolo bien, estando en las Islas Canarias, también estoy ayudando a mi país así como ayudo a éste. “La Gloria está en ser Grande y en ser Útil”, dijo Simón Bolívar; y yo estoy siendo útil no para ser grande, sino para hacer grande a mi país natal y el que me abrió sus puertas.

martes

La Historia de Navidad de Tito

Evaristo González era el popular “Tito”, un hombre de campo, nacido en Pampanito, Estado Trujillo por los años 50. Fue parte del personal obrero que estuvo en la construcción de los módulos de casas que popularmente son llamados “los palomares” en Caña de Azúcar. Era un hombre de ojos verdosos, cabello amarillo muy maltratado y por ser andino, su cara se ponía roja con el sol que hace en Aragua; se dedicó a la albañilería como ayudante. 

Era todo un mandadero y cargador. Donde había una construcción o reparación, él estaba allí, le pagaran o no. Se vestía con ropa regalada, porque no existía casa donde él no fuese del agrado de las personas. Hubo, hay y habrá muchas personas humildes que se echaron al llamado “abandono” como él. Pero su identidad y “aura” eran insuperables.

Adultos y niños le respetaban y apreciaban mucho. Los mismos malandros le cuidaban de que nadie le quitara lo que se ganaba, era como un código de honor. Era gracioso escucharle llegar a la puerta de tu casa a las 9 de la noche y que dijese “BUENOS DÍAS”. Ese era su saludo. Los perros callejeros comían con él, de lo que la gente con cariño le daba. 

Jamás fue mezquino con persona o animal. Una vez alguien osó a querer engañarle y quitarle un número de loterías con el cual había ganado. Fue tanta la protesta y defensa que la propia gente de la agencia de loterías le canceló sin el ticket porque sabían que ese era su número. Quien se lo quitó, se mudó al poco tiempo ante la molestia de sus vecinos (ley del hielo).

A unas personas preocupadas ante la intensa ingesta de alcohol por parte de Tito, se les ocurrió darle un remedio en el cual incluían pastillas anticonceptivas y anís estrellado en aguardiente blanco (si había otro ingrediente, lo desconozco). Con ello no bebió por meses por tener aversión e intolerancia al alcohol. Eso fue una luz, pero con tristeza. Tito comenzó a ver con la claridad de la sobriedad las carencias de su vida. 

Lejos de su familia y de su tierra de la cual partió bajo amenazas de un tío que les maltrataba y un ambiente hostil en el cual, él por ser el mayor, era quien pasaba los peores momentos. Cuatreros habían matado a su padre y él fue testigo. Eso le hizo huir con su madre y hermanos una noche decembrina por más de 40 años.

Su familia se residenció en Apure y él vino a correr suerte en la capital. Pero el alcohol y las amenazas le hicieron sucumbir y ser de la calle, triste, pueblerino, de todo. Confesó el haber probado la droga y lloraba por haber cometido ese error, que fue su madre en un sueño que le dijo que no hiciera eso. Y por alguna persona se enteró que ella había fallecido recién. Sin tener nada que ofrecer, tuvo vergüenza de volver con sus hermanos.

Bajo un toldo improvisado con láminas de zinc, palos y cartones, con un mueble roto como cama y harapos como sábanas, Tito se ahogaba en llanto y se enfermaba por no querer comer. Su salud fue atendida por estudiantes de medicina, pero no había poder humano que lo trasladase a un hospital o hacerse las pruebas médicas. Él quería estar allí…y morir en paz.

Pero un día, no se sabe por llamado de quién, más mucho se agradece, la gente de la prensa le hizo un reportaje, del cual estas palabras no se me olvidarán jamás: [sic]…”lo único que quiero es el perdón de mi familia y saber sí Dios me permite volver a vivir la alegría de estar con ellos y todo lo que me perdí estos años”… 

Quienes leímos el reportaje, emulamos todas las desventuras y aventuras de Tito. Sus cuentos alegres y su canción al estilo ranchero y muy dolida que a veces acompañaba las noches del sector: “No tengo padre ni madre, el corazón se me parte, soy el hijo de la nada”.

Un par de semanas después de la publicación del mismo, justo un 23 de diciembre, varias personas comenzaron a preguntar por él. Se identificaron como sus hermanos, sobrinas y sobrinos que habían leído recién -dos días antes- en un periódico tirado en la calle, sin saber alguien cómo esa hoja llegó de Maracay a sus cercanías en Trujillo. ¿Obra divina? Pues…¡sí! 

No hay otra respuesta, ni que la ciencia la tipifique de forma alguna, como consecuencial o ley de las probabilidades. Ellos lo leyeron y se apersonaron rápidamente. No podría describir con palabras ver a los niños asombrados con la gente que le abrazaba, las lágrimas de las señoras competían con las de sus familiares, los gritos de Tito eran por fin luego de mucho tiempo, el primer signo de estar vivo y de querer vivir más, con intensidad infinita.

A los hombres más guapos y duros se les anudaba la garganta de la emoción. Llamaron a una ambulancia y le llevaron a un centro hospitalario. El día 24 de diciembre de ese año que no diré cuál fue, toda la familia retornó a la casa en Trujillo, dónde él nació. Era su primera verdadera navidad, con gente consanguínea que le extrañaba y nada sabían de él. Ese día, estoy seguro que existió en esa casa el perdón por el abandono y el miedo, por las búsquedas omitidas, inconclusas o fallidas.

Conocer nueva gente, abrazar, dormir en una cama de verdad como no hacía en una treintena de años, bañarse, comer mejor y estar con los suyos. Hace un tiempo supe que Tito, entre los terrenos familiares, se ocupa de sembrar verduras, ayudar a sus hermanos mayores y cuidar perros de la calle. 

Estos años que ha vivido feliz y los que quedan, siempre tendrán un marco en común: Una Navidad triste en la que partió y otra en que regresó. Si la magia de la Navidad, que está reflejada en la redención, sonrisa y cumplimiento de los ruegos que este hombre hacía no es suficiente para que se crea en el Dios Celestial y su Hijo el Dios Humanado que ha cuidado al mundo desde su nacimiento, no imagino qué otra prueba se les puede dar a los escépticos o incrédulas.


Ese hombre recuperó, el regalo que nosotros a diario vemos, pero no observamos: El regalo de la vida con quienes se ama y con dignidad. Eso es lo que trae principalmente la natividad del Señor. La alegría de cada ser humano, es un recíproco regalo: de Dios a los humanos y viceversa. ¿A quién no pone de buen humor la felicidad ajena? 

GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES Y MUJERES DE BUENA VOLUNTAD

Tomado del Libro: LIBRO AUTOFINANCIADO QUE NINGÚN EDITOR ME QUISO PUBLICAR (2012). Autor: Argenis Reinaldo Garnica Serrano (@Romantistech)
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