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miércoles

Mi Carta de Amor para Mont Blanc


Con este texto concursé en "Cartas de Amor Mont Blanc, Venezuela 2011". No llegué ni a preseleccionado. Quizás mi visión del amor no es tan buena, por ello, aprendo de cada uno de ustedes. Espero sus opiniones y presento mis disculpas por el texto.

Hace años que debí escribirte, para decirte de tantas cosas que el papel sí puede aguantar, ya que el mismo no se confunde ni obnubila como le puede ocurrir a la mente. Y es en esos momentos serenos cuando ella le transmite a todos los sentidos en armonía, las palabras correctas, premonitorias, repletas de alerta.

Ahora siento que el tiempo perdido sólo existió para vivir, pero tantas lágrimas que me tragué, están pasando su cuenta: El ahogo para decir palabras de amor, para mantener blando un corazón que tan lleno de burlas se hizo cruel, no con el entorno, sino a manera de auto-flagelación.

¿Por qué tuve tanto orgullo y no me escribí antes? Seguro fue el falso amor propio. Cuando el verdadero amor por mí mismo no debí verlo como narcisismo, sino el de quererme y no dejarme maniatar por las falsas ilusiones. Pero me queda tiempo, lo sé, porque jamás he atentado contra mi vida y eso me muestra un estado de supervivencia natural...ya va ¡me he amado!. Tenía que decírmelo para fijarme. ¡Mi boba humanidad de no querer palpar lo intangible!.

Y ahora que lo pienso ¿he sido de verdad triste? Mis padres están en todo momento, cuando los veo y cuando no. Porque cada enseñanza es amor, cada gesto fue cariño y educación pura. De todas todas me he portado como un ingrato, al no sentirme amado, sí soy el reflejo de su amor.

Seguiré hurgando en mies recuerdos mientras esto me escribo. A grosso modo consigo el recuerdo de aquel señor de paltó, sombrero y bastón, ese que parecía de televisión, que me pidió le ayudase a cruzar la calle. Esas cosas que las cuento y me dicen que las vi en un programa. Nadie me creería esa mirada tan pacífica y más llena de vida que la mía en juventud. Ese señor era amor por lo logrado. Y sí él conservó su amor a pesar de los años ¿por qué yo no?. 

Tantas noches triste porque mis padres lloraron cuando repetí el 3er año de bachillerato. Luego lo que costó para graduarme. A pesar de que sentía que todos me superaban y tenía una vida inalcanzable, cuando estuvo la envidia rondándome, el amor que encierra la palabra “amistad” se presentó ante mí.

Esas manos amigas me levantaron, me criticaron y a su vez me defendieron cuando estaban a mis espaldas. Y con ellos como guardianes, me superé. Y ahora soy guardián de quienes igual a mí estuvieron. ¿No es eso amor y superación?. No seas muérgano, no te mientas, es amor. ¿Y cuando viste a esa bebé nacer, ayudando a la madre mientras su familia llegaba? La mano de la madre que te presentó a su niña, misma que con tus dedos sentiste, que te miró como nadie podría describir. Que te hizo sentir útil, vivo, esperanzado. ¿No sentiste amor en ello?. 

Graduación, navidades, deudas saldadas, que tu padre te confíe las responsabilidades sin chistar, ya que ciegamente cree en ti, eso es amor. Que tu madre guarde un poquito de comida más pensando en su hijo, adulto ya, pero niño por siempre para ella. Eso es amor ganado.

¿Recuerdas tú que siempre quisiste casarte a los 25 años tal cual tus padres hicieron? Hoy tienes 36 y no lo has podido lograr. Te fijaste tanto en los malos momentos a manera de mártir, que no volteaste la vista a las miles maneras del amor. Dios dijo ¡creced y multiplicaos!, pero el mundo que hay en cada uno a veces no aplica en esa sentencia. Es el balance demográfico del mundo. No vale la pena fustigarse, ya lo sé. Recuerda que te has mantenido correcto en tu vida, esencia y condición. 

De amor no hay registros de muerte, y por lo visto tú no serás el primero. No voy a caer en esa pavosa expresión de “esa persona te llegará, tranquilo”. Nada retarda más la presencia de una persona, que decirle ello. Sólo diré, vive y deja vivir. Inspira y aspira para no expirar.

Fíjate que los fardos del camino están llenos de la buena voluntad, aquella la cual dijiste no sentir. Después de estar tan ciego, pensando que sólo es amor el que viene de una mujer/pareja, ahora que comprendes que el amor está hasta donde la mirada se posa, quizás has roto la cadena de la soledad, donde tú mismo te metiste guiado por estereotipos.

Y cuando releas esta auto-carta, quizás lo hagas con alguien a nuestro hombro, sollozando a la par lágrimas para nada amargas, porque la felicidad que está en uno se puede manifestar a la par del amor que nos rellena el alma. De seguro volverás a decir que con traspiés, nuestra vida valió de algo para mi país, los míos, para mí y para Dios que me creó para ello para sembrar Humor y Paz, simples semillas del amor.

Sigue digno Argenis.

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