lunes

Y tú, ¿por qué te desvelas?

Por esa persona de quien esperas un mensaje o una llamada...

Por un hijo que no llega, por una hija que no llama...

Por un esposo que cumple peligroso deber...

Por los ruidos indecentes de aquellos que creen que la música fuerte es poder y disfrute, aunque no dancen...

Por una guardia salvando, trayendo o despidiendo vidas...

Por las culpas, las deudas o las deficiencias...

Por la salud de quienes te duelen...

Por un amor que no llega y que te desvela en lágrimas silentes que sólo tu almohada entiende...

Por un país que sufre y del todo no despierta...

Por un mundo que se llena de indolencia...

Por la carencia de un sosiego, un deseo, un gusto...

Por el deseo de una llamada para estimularte y hacerte el amor con la mano oyendo a otra persona hacerlo a la para, salvando distancias...

Por la fantasía de un libro inquietante que te nutre...

Por la hostilidad que se llega a tu lugar y te preocupa...

Tanto porqué desvelarse y por tanto en qué cuidarse para conseguir el descanso merecido, ese que ponga la mente en su mejor estado para enfrentar los problemas, temores, carencias o desamores, creando soluciones que convengan a sí mismo y a los demás. Donde la rutina no sea de bostezos de día e insomnio de noche...

Donde el gozo de dormir sea parte de tu libro de placeres, por encima de los gustos, pesares, deseos, tentaciones y reacciones de la vida, propia y de terceros...

Desvelarse es para pequeñas dosis; que el sueño digno te curará y te esbozará un plácido dormir que tú en sueños vivirás y otros al verte, notarán...

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