lunes

Ten la Amabilidad

Por favor ten la amabilidad de salir de mi mente y entrar en mi vida.

Dígame si seguirá siendo inflexible y no me dará el sosiego de quererle.

Sea amable, más allá de lo normal y diríjame la palabra y la mirada a la vez.

amabilidad

 

Ten la amabilidad de no temerme más y tampoco obnubilarte con lo bueno de mí.

Sé que serás amable al decirme mis fallas, sin quitarle lo estricto y veraz.

Porque a quien se le quiere no se le dice lo que desea oír, sino lo que debe escuchar.

Eso no es amable, amigable ni amarle.

 

Tiendo mi mano a ti y que sean las dos respuestas posibles lo más directas y no destructivas que me puedas dar.

La primera, decirme que tu mano tiene otro fin, un destino para ti, un compañero, una prohibición o que dármela sería un desatino.

La otra sería esa amable sensación de llegar al Olimpo de manos de una diosa terrenal.

 

Sí, te diré tus fallas de la manera más amable, justa y cordial, porque para eso es el querer, para ser sincero y mejorar.

Te diré que las dos mejillas se deben dar sólo a quien por error ha fallado.

Porque no es una amabilidad darle chances a quien esgrime sus sentires con un puño cerrado.

 

Sé amable contigo misma, quiérete pero déjate querer. Que la soledad sea un cuartel pero jamás una cabaña ermitaña.

Sé amable pero vive olvidando los momentos que por malos, no lo fueron; no vivas en ellos, ya aprendiste y tu cuerpo reaccionará para protegerte si regresan o hay unos nuevos.

Esa amabilidad no es de persona tonta, sino de alguien que trasciende ante cada debacle, para dolor de los avernos.

 

Sé amable y deja de estar ensimismada o distrayéndote en la acción para no escuchar al corazón.

La cordialidad nace en ti misma o jamás la profesarás sino por simple diplomacia, que es una mecánica bondad.

Sé que tu amable personalidad florecerá y al serlo contigo, lo serás conmigo o con quien decidas, si así fuere.

 

Y si la soledad es tu destino por decisión u orden divina, que la amabilidad mantenga siempre el furor de tu sonrisa.

Yo por mi lado tendré la amabilidad de apartarme, pero ciertamente te confieso que viviré para amarte.

Porque una forma de ser amable es no perturbar, reprochar ni amargarte, sino de tu vida, cuán miembro con gangrena, amputarme.

 

Quizá lo último no es amable decirlo y perdona mi descortesía, pero es que no niego alma mía, que quererte me rehízo.

 

Lo afable de mis palabras son las palabras de un silente enamorado que conoces y sientes y aunque en mí no pienses, sé que a tu vida me he enlazado.

Que el destino ya se amaine en su cruenta tempestad, que en compañía o soledad, seas tú quien todo encauce.

Lanzo u beso al mismo aire, que siempre he de respirar, el que trae lo fragante, de tu luz y libertad.

No sé cosa más amable, que se me pudiera brindar, bendecir cuando llegaste y seguir fuerte, aunque te vas.

Ten la amabilidad de decirme adiós aunque me duela. 

Argenis Serrano 

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