domingo

Dar la Espalda

Dar la espalda a un pasado que te ancla y obliga una sonrisa que debe romper un muro que no puede ni debería tener.

 

Imitando a un tiempo que tuvo sus luces y vítores, mismo que quedó sepultado por quien no quiso ser futuro y no fuiste tú.

 

Dar la espalda a las desazones, sin olvidar que ellas están allí, pero restándoles poder, ¡Esa es una forma excelsa de vida!

 

Olvidando a aquellos que no conocen ni un gramo de la decencia con la que creen que el dinero, administración y ropa, pueden ostentar.

 

Abandonando a ese lugar lleno de rejas físicas que encierran al hombre en lo que es, porque así lo decidió, aunque otros no lo viésemos.

 

Dar la espalda no es rendirse, es una muestra de hastío y avance ante quien se quedará viendo como tú recompones tu destino, mientras él o ella, se estancan

 

No es ensimismarse ni negar la realidad como se vive; pero tampoco, martirizándose en busca de soluciones tibias para pasar por persona ajena.

 

Tampoco el dar la espalda es buscar poder para obtener el control, sin antes hacer introspección, so pena de convertirse en una peor versión de aquello que se ha de deplorar.

 

Reconstruirse luego de tantas cuitas y desazones; de errores humanos y de fantasías grandes equívocas.

 

Así se viven las sensaciones reales de grandeza que emanan de la humildad y la confianza en su probidad.

dar la espalda
 

No se le pueden dar la espalda a los gozos y emociones del pasado, porque ellos construyeron sonrisas que en su momento te enriquecieron y salvaron.

 

Sólo se le puede dar la espalda a aquello que por querer el control total, terminamos perdiendo, porque nadie detiene un caudal con sus manos.

 

Quien halla la serenidad en aquello que es verdaderamente suyo, puede dar la espalda a los dolores pasados, presentes y desafortunadamente por venir.

 

Es un baño de realidad que proviene del mismo equilibrio de la vida, el cual nos purifica y permite confrontar inmaculados en alma, mente y corazón.

 

Hoy le debes dar la espalda a los temores, las inseguridades y a las decisiones que no te permitan engranar, ser un conjunto de un todo.

 

Sí, eres una pieza única, que puede con su función, rol y anhelo; pero la maquinaria del bien es más grande, cuando se es más que un yo.

 

No hay otro mejor momento que el ahora para dar la espalda a aquello que nos coloca en una caja mental, para emerger nuevamente en la mejor versión de uno mismo.

 

Hay mucho legado y puede seguir habiéndolo. Con amor, pasión, sueños, proyectos, equilibrio y entendimiento a las demás partes del todo.

 

Tanta gracia en ti, no tiene límites para tomar hacia el norte, sur, este u oeste y seguir triunfando, incluso cortando caminos en el que vas a paso seguro.

 

Hay mucho a lo que le puedes dar la espalda y hacer que se destruya porque no le das tu atención. Al mal no se le alimenta, se le desgasta y él mismo se consume.

 

En el mejor de los recuerdos estará cada instante constructivo, anecdótico y valedero, siempre teniendo a una figura infaltable a la que jamás le has de dar la espalda…

 

 

Argenis Serrano 

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