domingo

Sin Rencor

El hombre de verdad cuando es rechazado, se aleja sin rencor y sin sentirse derrotado.

La mujer de verdad, cuando es rechazada, sin rencor sigue su vida y no se amilana con nada.

sin rencor

¿Por qué te vas a molestar porque rechacen tus intenciones románticas?, ¿Acaso para ti el amor es todo o nada?, ¿El que te hayas esmerado en crear oportunidades es una obligación para que se te retribuya con un bien tan enorme como es el amor?

Sí te molestas, te derrumbas y hasta agredes, ofendes o colocas las vidas en escarnio por el rechazo, la verdad es que nunca amaste, lo que realmente querías era poseer.

El amor es un clic o un zing que no se entiende, sino que se siente y te ilumina la vida.

Y esa luz no es aquella cegadora, que no permite ver que tu contraparte también ha de ser fiel a sus sentimientos, gustos, necesidades y aquel poder etéreo o tácito que envuelve a la energía del amor.

Sí te dicen que no y te has de alejar, hazlo sin rencor, sin armar querellas, sin hacer que salga de ti incluso lo que no creías ser.

Nadie debe mandar sobre nadie, mucho menos por el corazón. Al contrario, los corazones no se gobiernan, sino que se unen y equilibran para aumentar al bienestar que llegue y combatir al mal que asome. 

Las pataletas, gritos, llantos, escenas frívolas, quizá sean cosa del dolor y del momento, pero no pueden ser el génesis de un reconcomio que desvanece todo lo que creíste ser. 

Sí no es esa persona, por algo será. Asúmelo sin rencor o el mismo te va a destruir y ponerte a la defensiva de quienes no te están atacando. 

Amar a la fuerza no es amor, es control y eso no garantiza una vida en pareja pacífica y duradera como del sello de amor de un beso se espera. 

Flores, bombones, salidas, regalos no compran al amor, porque el amor no tiene precio. Son detalles que acompañan momentos y a su vez, galantes y expresivos, sí, pero no les des un valor monetario para creer que el amor ya con ello has ganado. 

Son tus acciones, tu esencia, tu lealtad hacia los demás y hacia ti; el cómo te quieres y amas y cómo contagias de ello al mundo, lo que te ganará al amor, sin rencor y sin soberbia. 

Cuando te digan que no, espera que el tiempo te dé una explicación. Pero jamás creas que fue un error, porque lo aprendido y el saber emerger del cráter anímico donde caes, sin rencor y con mayor disposición a sentir, vivir y mejorar, te reivindicará. 

Sentirás en tu sonrisa, en tu crecimiento personal y en tu lucha por ser y estar, para ti y los demás, que el amor que no fue, algo bueno dejó (lo aprendido) y que ese bajón emocional, no fue más que el reinicio, para seguir y estar en plena disposición de volverlo a intentar. 

Tú eres el tiempo, el espacio y el lugar; y alguien lo es por igual. Sí es el destino cierto, en algún momento, se cruzarán. 

Y sí la vida no te consigue una pareja, lucha por estar cada día sin rencor hacia ella (hacia la vida, me refiero); porque no todos estamos en la cancha de juegos o en las gradas, sino que vemos desde la distancia al juego del amor en su pleno accionar. 

No nubles tu corazón por lo que tú obligaste y no entendiste. Tampoco te arrepientas de no haberlo intentado, porque el amor exige luchas. 

Más nunca de los nunca, te molestes con quien te diga que no. El paso por la vida no es para odiar o renegar de quienes hablaron con la verdad de sus sentimientos.


Argenis Serrano 

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